Arrasan en Chalco bosque del Ocotal con tala disfrazada de saneamiento

Ejidatarios acusan que trabajos por “control de plagas” devastaron amplias zonas del bosque en San Juan y San Pedro Tezompa; estiman afectación de hasta 40% del arbolado, denuncian opacidad en la venta de madera y señalan omisión de autoridades
abril 16, 2026

CHALCO, Estado de México –En la zona boscosa conocida como El Ocotal, los claros abiertos en el monte, los troncos apilados y los tocones recientes ya no remiten a un manejo selectivo, sino a una intervención de gran escala. Habitantes y ejidatarios de San Juan y San Pedro Tezompa denuncian que, bajo el argumento de saneamiento forestal por plaga, se ha retirado una porción considerable del arbolado.

La estimación de los inconformes es contundente: hasta 40 por ciento de la cobertura forestal habría sido afectada. La cifra, advierten, no proviene de un dictamen oficial, sino de la observación directa de la comunidad ante la magnitud de la remoción.

De acuerdo con testimonios, las labores comenzaron hace aproximadamente tres años, cuando se planteó la presencia de gusano descortezador. Sin embargo, los denunciantes cuestionan el sustento técnico de las intervenciones: aseguran que los estudios no habrían sido elaborados por instancias acreditadas, lo que pone en duda la validez del diagnóstico.

A freshly cut log lying on the forest floor with bark removed, showcasing the circular cross-section and tree rings, with some pine needles and a dog in the background.
Tala de árboles en el Ocatal de Chalco, bajo el argumento de «saneamiento forestal» / Foto: Archivo AD Noticias

A ello se suman señalamientos sobre posibles irregularidades en el manejo de la madera. Ejidatarios refieren que una misma persona habría participado tanto en la evaluación como en la compra del material extraído, mientras que la asamblea no ha recibido información clara sobre los ingresos generados.

Un bosque estratégico bajo presión

El Ocotal se ubica en el ejido de San Juan y San Pedro Tezompa, en la zona oriente del Estado de México, a unos 95 kilómetros de Toluca, en la franja de transición entre el valle urbanizado y las laderas de la Sierra Nevada.

Se trata de un ecosistema de bosque templado, dominado por pino y encino, que forma parte del corredor ecológico que conecta con zonas de mayor altitud en municipios como Amecameca y Tlalmanalco.

Aunque no cuenta con declaratoria oficial como Área Natural Protegida, es reconocido por la comunidad como uno de los principales pulmones forestales del ejido

De las aproximadamente 870 hectáreas que integran el ejido, cerca de 670 corresponden a zona forestal, donde El Ocotal representa uno de los núcleos de mayor cobertura.

Por su ubicación, el área cumple funciones clave de captación e infiltración de agua, regulación térmica y conservación de hábitats, dentro del sistema ambiental que abastece a la región oriente del Estado de México.

Impacto ambiental y vacío de información

La remoción de una proporción significativa del arbolado implicaría una menor capacidad de infiltración de agua al subsuelo, mayor escurrimiento superficial, pérdida de cobertura vegetal, erosión del suelo y alteraciones en el microclima local.

Pese a ello, hasta el momento no existe información pública disponible que detalle dictámenes técnicos, autorizaciones formales o supervisión oficial de los trabajos realizados en la zona.

Los denunciantes señalan que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tendría conocimiento del caso; sin embargo, no se ha hecho público ningún posicionamiento o intervención concreta por parte de autoridades federales, estatales o municipales.

La perdida de arbolado en El Ocotal representa un problema ambiental para la región / Foto: Archivo AD Noticias

Entre el saneamiento y la ilegalidad

El saneamiento forestal por plagas como el descortezador es una práctica reconocida en la normativa ambiental mexicana, siempre que se realice con base en estudios técnicos, dictámenes autorizados y manejo selectivo del arbolado afectado.

Fuera de esos criterios, la remoción de vegetación puede constituir un delito.

El Código Penal Federal establece penas de seis meses a nueve años de prisión por la destrucción o aprovechamiento ilegal de recursos forestales, así como sanciones adicionales por el transporte o comercialización de madera sin acreditar su procedencia legal.

En El Ocotal, la línea entre saneamiento y tala ilegal no ha sido aclarada por las autoridades.
Lo único visible, por ahora, son los árboles que ya no están.

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