La incompetencia directiva de algunas escuelas genera conflictos que no debieran ocurrir. A manera de ejemplo lo que pasó en la primaria Adolfo López Mateos, ubicada en el fraccionamiento Los Sauces, de Metepec, en donde dos madres de familia fabricaron supuestos hechos que el director en turno, Sergio Bringas Basurto, no supo atender en tiempo y forma, colocando, irresponsablemente, en riesgo al personal docente de esa institución.
El pasado 9 de febrero la maestra Ma. del Refugio Tapia Solano, docente de esa escuela, sufrió en carne propia la incompetencia del director, quien fue rebasado no únicamente por las madres de familia, también por la intervención dolosa de la Subdirección Regional de Educación Básica de Metepec, a cargo de Roberto Romero Medina, que pretendió instrumentar una “acta administrativa” en perjuicio de la maestra, creando las condiciones para un enfrentamiento con las madres, que reunieron a un total de siete para acusar respecto a hechos falsos, sin sustento y sin fundamentación legal alguna.
La autoridad educativa, en una clara tendencia de vulnerar los derechos de la docente, dieron lugar a un conflicto inexistente y las madres alegaron que el estudiante, de nombre Ricardo, fue obligado a contener el aire, sumiendo el estómago por un buen rato.
Por supuesto, nunca dijeron dónde ocurrió este hecho, tampoco mencionaron a qué hora fue la supuesta instrucción de la maestra y mucho menos en qué forma lo ordenó, lo que es incongruente desde cualquier punto de vista jurídico y falso de toda falsedad, con la clara intención de causar daño a la maestra.
Lo anterior, porque la madre de familia que lidera este grupito, pregona a los cuatro vientos que tienen el poder de correr a cualquier maestro que ellas quieran, al fin y al cabo el director les tiene miedo, “hasta tartamudea cuando le exponen algún hecho de sus profesores, no sabe qué hacer y mucho menos qué decir”, asegura una de ellas, tal y como ocurrió con la maestra Corina, a quien corrieron acusándola de pegar a sus alumnos. En esa ocasión, el citado director apoyó totalmente el dicho de las señoras.
De otra alumna, de quien se dice moja su cama supuestamente por culpa de la maestra, a decir de la madre de familia, “porque a veces le califica bien y en otras no”. Sin embargo no toma en cuenta que una posible causal de ese problema sean sus conflictos familiares. Se sabe que no vive con el padre de la menor por problemas judiciales, incluso se asegura que el señor cuenta con una restricción de un juez familiar para no acercarse a su hija ni al domicilio donde viven. Incluso se asegura que la propia señora recibe terapia psicológica por los conflictos de la inestabilidad familiar, lo que puede provocar serios problemas en la menor y no porque le califiquen bien o mal.
El supuesto conflicto inició el 10 de diciembre del año pasado, la forma escandalosa en que fueron a dar aviso al director, quien carece de facultades para sancionar como lo hizo, cumplió con el capricho de las señoras, quienes le exigieron no permitir la entrada de la maestra a su salón de clases.
Al día siguiente, 11 de diciembre y como consecuencia de la inatendible inconformidad, la determinación inducida del director fue tener a la maestra en la dirección escolar, por mandato de Víctor Manuel Cuadriello Lara, encargado del despacho de la supervisión escolar P122. Se le entregó un escrito con esa indicación en virtud de que ese día se permitió a tres madres de familia ingresar a la escuela y colocarse en la puerta del salón de clases para no permitir el ingreso de la maestra y tampoco el de los alumnos. Ante los acontecimientos, el director fue corriendo a pedir ayuda al citado Víctor Manuel, para que tomara la decisión por él.
Otros padres que permanecían afuera de la escuela, inconformes con la injusticia que se estaba cometiendo, pretendieron enfrentar a las señoras generadoras del conflicto, sin embargo la maestra titular del grupo los contuvo para impedir cualquier enfrentamiento violento en el interior de la institución.
El pasado 9 de febrero, en la confrontación montada por la dirección escolar, el encargado de la Supervisión y la Subdirección Regional Metepec, con el único propósito de causar perjuicio a la maestra, a quien se colocó en riesgo su integridad física, al permitir a las madres de familia una participación extralimitada y dolosa, se llegó a la conclusión de que la maestra debe volver a su aula y los supuestos alumnos afectados, cambiados a otros salones, con otros maestros, un tema que no debe ocurrir en ninguna institución escolar por la incompetencia de un director escolar.


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