Destrucción de cámaras y fallas de conexión afectan al C5 en el sur mexiquense

Los ataques contra postes y cámaras, junto con las limitaciones de conectividad, dificultan el monitoreo en municipios del sur mexiquense, reconoció el secretario de Seguridad
octubre 29, 2026

La operación del sistema de videovigilancia del Estado de México enfrenta dificultades en la zona sur de la entidad por la destrucción de equipos y las limitaciones de conectividad que impiden transmitir imágenes al centro de monitoreo.

El secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, reconoció que las condiciones de comunicación en algunas localidades dificultan mantener las cámaras conectadas al Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5), a este problema se suman los daños ocasionados a la infraestructura de vigilancia.

Las dificultades tienen antecedentes en municipios del sur como Temascaltepec, Zacualpan, Almoloya de Alquisiras, Texcaltitlán, Villa Guerrero, Luvianos y Tejupilco, donde entre 2020 y 2022 se reportaron ataques y daños a los dispositivos y estructuras del sistema estatal de videovigilancia.

Este 29 de octubre, durante una conferencia de prensa, el secretario de Seguridad señaló que aún persisten los problemas de señal, tanto de telefonía como de internet, en esa zona del estado, lo que dificulta que las cámaras vinculadas al C5 puedan seguir un monitoreo estable. Esto, más la destrucción de los equipos, tanto en daños como en intervenciones, provoca que aún sea difícil darle un seguimiento de seguridad a esas regiones mexiquenses.

La operación del sistema de videovigilancia del Estado de México enfrenta dificultades en la zona sur de la entidad por la destrucción de equipos y las limitaciones de conectividad. /Foto: RRSS.

Crimen destruye cámaras

Los antecedentes documentados muestran que los daños a la infraestructura no se han limitado a desperfectos menores; entre las modalidades registradas están el derribo de postes, el desmontaje de estructuras y la destrucción de cámaras mediante impactos de arma de fuego.

En julio de 2020, en Temascaltepec, se reportaron disparos contra equipos de vigilancia. En octubre de ese año también se registraron daños a postes en Zacualpan, Almoloya de Alquisiras y Texcaltitlán, en diciembre del mismo año fueron desmontadas tres estructuras en Villa Guerrero.

La problemática no fue aislada, pues en agosto de 2022, fueron derribados 13 postes que sostenían 52 cámaras en la cabecera municipal de Luvianos, ambos incidentes fueron atribuidos al crimen organizado.

Un mes después, en Tejupilco, tres postes que sostenían 12 cámaras recibieron impactos de arma de fuego; en octubre de ese mismo año, más de 20 cámaras fueron destruidas a balazos en Temascaltepec.

Estos episodios muestran que la infraestructura del C5 ha sido objeto de diferentes formas de destrucción, desde el derribo de sus soportes hasta ataques directos contra los dispositivos; el secretario de seguridad señaló que actualmente persisten estos daños, aunque los catalogó como actos de vandalismo, comentando que las cámaras no son solo destruidas, sino que también son intervenidas con pintura.

El segundo obstáculo señalado por el secretario de Seguridad es la falta de conectividad en algunas localidades del sur; esto significa que las cámaras pueden estar instaladas, pero no necesariamente cuentan con una conexión estable para transmitir sus imágenes. /Foto: RRSS.

La conectividad limita el monitoreo

El segundo obstáculo señalado por el secretario de Seguridad es la falta de conectividad en algunas localidades del sur; esto significa que las cámaras pueden estar instaladas, pero no necesariamente cuentan con una conexión estable para transmitir sus imágenes en tiempo real al centro de monitoreo.

La transmisión depende de la infraestructura de telecomunicaciones disponible en cada zona; en comunidades rurales y localidades alejadas de los principales centros urbanos, la cobertura limitada de redes de comunicación puede dificultar el envío continuo de video.

Por ello, la falta de señal no significa necesariamente que los equipos estén descompuestos, sino que pueden tener dificultades para establecer o mantener comunicación con el C5.

Un antecedente ocurrió en octubre de 2022 en Temascaltepec, donde, durante un ataque contra cámaras de vigilancia, también se reportó una interrupción del servicio de telefonía móvil 4G. En ese momento, la afectación alcanzó otros servicios que dependen de esa conexión, como los cajeros automáticos.

El reto de mantener las cámaras en operación

Los antecedentes de ataques contra la infraestructura del C5 muestran que la vigilancia en el sur mexiquense enfrenta riesgos que van más allá de la instalación de cámaras; a la destrucción de postes y dispositivos registrada en años anteriores se suman las dificultades de conectividad reconocidas por la Secretaría de Seguridad, que impiden mantener una transmisión constante de imágenes desde algunas localidades.

En esta región, las condiciones geográficas, la dispersión de las comunidades y los daños ocasionados a los equipos por parte de grupos delictivos representan obstáculos para mantener la cobertura del sistema estatal de videovigilancia, ya que el funcionamiento del C5 depende tanto de la disponibilidad de tecnología como de las condiciones para conservarla y garantizar que la información llegue a los centros de monitoreo.

Además, los ataques registrados en municipios como Luvianos, Tejupilco y Temascaltepec evidencian que la infraestructura de seguridad ha sido objeto de agresiones en distintos momentos; la recuperación de esos equipos y la continuidad del servicio forman parte de los desafíos para sostener las labores de vigilancia en una de las regiones donde las autoridades han reconocido dificultades operativas para marcar el orden y la seguridad en un territorio históricamente marcado por la violencia.

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