Deuda externa, deuda eterna  

Toluca, México; 4 de noviembre de 2019. En el mundo existen países pobres y ricos. Eso ha sido siempre así. Hoy en la lista de los países con ingresos altos, según la clasificación del Banco Mundial, hay un poco más de 70 naciones. Sin embargo, dentro de este grupo hay dos tipos de economías: las “fuertes”, basadas en una base industrial sólida y en un comercio internacional muy amplio, y otras basadas en el sector financiero. Es decir, en una misma lista están, por ejemplo, Alemania, Francia, Bélgica, China y Estados Unidos, pero también Andorra, Islas Caimán y Bahamas. Por
noviembre 4, 2019

Toluca, México; 4 de noviembre de 2019. En el mundo existen países pobres y ricos. Eso ha sido siempre así. Hoy en la lista de los países con ingresos altos, según la clasificación del Banco Mundial, hay un poco más de 70 naciones. Sin embargo, dentro de este grupo hay dos tipos de economías: las “fuertes”, basadas en una base industrial sólida y en un comercio internacional muy amplio, y otras basadas en el sector financiero. Es decir, en una misma lista están, por ejemplo, Alemania, Francia, Bélgica, China y Estados Unidos, pero también Andorra, Islas Caimán y Bahamas.

Por el otro lado, los países con ingresos medianos y bajos son los que suelen requerir financiamiento de terceros para mantener su economía. Recurrir a deuda externa es una práctica frecuente entre ellos. De acuerdo al propio Banco Mundial, la deuda externa de esos países asciende actualmente a 7.8 millones de millones de dólares. El endeudamiento no se detiene; al contrario, cada año se incrementa. El año pasado creció 5.2%, según la publicación International Debt Statistics 2020 (Estadísticas de la deuda internacional) hecha por el Banco Mundial, la cual se puede consultar en: https://middleeast-business.com/wp-content/uploads/2019/10/full-report.pdf

Los casi 8 billones de dólares que los países menos ricos del mundo tienen como deuda posee un Top ten, en el que –sí, estimado lector, acertó usted– se encuentra México. Hasta el año pasado nuestra deuda externa total ascendía a 452,991 millones de dólares. Casi la mitad de ese monto se adquirió en los pasados dos sexenios: 107.9 mil millones de dólares con el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) y 173.1 mil millones de dólares de endeudamiento externo en la administración de Felipe Calderón Hinojosa (FCH). En términos porcentuales, la deuda externa que recibió FCH la hizo crecer en 100.4%, mientras que EPN la incrementó en 31.2% durante su sexenio.

Si se sumaran los endeudamientos de los sexenios correspondientes a las administraciones de Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox se llega a la cifra de 165.3 mil millones de dólares, pero FCH y EPN se encargaron de casi triplicarla. Gracias a ello hoy el Banco Mundial en esta reciente publicación sobre la deuda internacional nos ubica como uno de “los diez principales prestatarios” (al lado de Argentina, Brasil, China , India, Indonesia, Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Turquía).

 

¿Qué reflejan estos números?, sencillamente que la actividad productiva del país no es capaz de forjar la riqueza suficiente para satisfacer los requerimientos de la población; por ello se depende de recursos externos (no olvidemos que tan sólo las remesas que envían los trabajadores migrantes a sus familias cada año representa al menos 2 puntos porcentuales del PIB). Pero, al mismo tiempo, tener estos montos de deuda nos obliga a destinar cantidades crecientes para el pago de intereses. Tan sólo el año pasado, del presupuesto de egresos del sector público federal se destinaron un poco más de 650 mil millones de pesos a ello.

 

En la referida publicación del Banco Mundial sobre el estado que guarda el endeudamiento externo en el mundo se concluye que, en lo general, los países con ingresos medios y bajos siguen endeudándose, aunque el ritmo de incremento de su deuda tiene una tendencia a la baja. Ojalá esa misma combinación se diera en nuestro país durante el presente sexenio, pues sigue creciendo como lo hizo con FCH y EPN estaríamos muy cerca de una situación de inviabilidad fiscal; con todo y que tal parece el mayor endeudamiento de los últimos doce años no fue productivo, puesto que estos incrementos exorbitantes en la deuda externa no necesariamente se reflejaron en términos de desarrollo económico y social en el país.

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