Dignificar la política es un camino difícil no solo en nuestro país, sino en el mundo. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (2023), en América Latina solo Chile y Uruguay pueden “presumir” de estar entre los 30 países mejor evaluados del mundo.
Si repasamos los últimos 10 años, nuestro país cayó del lugar 103 en 2014, al 138 en 2018 (el más bajo en dicho lapso), para colocarse finalmente en el lugar 126 (2023). Hay una recuperación, pero esta percepción nacional e internacional sobre el ejercicio público ratifica en gran medida el porqué para la ciudadanía la palabra política en sí ha tomado un significado comúnmente asociado como negativo.
Puertas adentro, según cifras de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2023, 6 de cada 10 mexiquenses tuvieron contacto con algún acto de corrupción en trámites, pagos y solicitudes de servicios. Además, 4 de cada 10 consideran que la corrupción en la entidad es muy frecuente.
Por ello, celebro que en el Plan de Desarrollo del Estado de México, de la administración que encabeza la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, se considere como un eje rector el combate a la corrupción y que además se priorice la innovación, el uso de las tecnologías y la simplificación administrativa.
El uso de plataformas (como Llave EdoMex o el Sistema Electrónico de Información, Trámites y Servicios) no solo acercan el gobierno a la gente, sino que directamente minimizan los riesgos de corrupción al reducir la discrecionalidad.
Eso sí, tenemos que dar impulso a las buenas medidas. Hasta 2023, 63 de cada 100 trámites, pagos o solicitudes se realizaron acudiendo a las instalaciones del Gobierno, solo 14 de ellos se hicieron vía Internet. Cifras bajas, considerando que en el Estado de México el 48.6% de la población tuvo al menos una interacción con el gobierno a través de Internet (ENCIG).
Por otra parte, lo que las y los actores políticos —nuevos y no tan nuevos— tenemos que dimensionar, es que los tiempos son otros, las formas ya son otras. Las nuevas generaciones quieren líderes cercanos y gobiernos transparentes.
Entonces, regresando al punto de partida, sí, dignificar la política no es una tarea sencilla, por lo que vale siempre la pena destacar que más que cualquier otra cosa, significa la oportunidad para construir acuerdos, la búsqueda de mejorar nuestras condiciones y la oportunidad para reverdecer al Estado de México.
Ya lo sabe… Si no hay remedio, hablemos de ello.
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