Es grosera la versión que se propala de que Ricardo Sodi puso al fiscal general del Edomex donde está

Cuando el talento es de piernas cortas hasta la insidia resulta chafa
octubre 31, 2024

Seúl, Corea del Sur .- No hay mundo perfecto. La sociedad paga aquí alto el precio del desarrollo. Las jornadas de trabajo son extenuantes, 10, 12 o más horas por día. El mercado laboral es extremadamente competido, nadie quiere perder su empleo y lo defiende con la explotación consentida. El excesivo consumo de alcohol y la falta de sueño por estrés es común entre las asalariadas. El índice de suicidios es de los más altos de Asia. Sí, los coreanos podrán ser ricos, pero no lo suficientemente felices.

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La cantidad de edificios de 20 o 30 pisos es impresionante, parecen hongos. La mayor parte son multifamiliares con decenas de unidades. La mayoría de las personas en Seúl viven en esos espacios reducidos, son como palomares donde los niños crecen sin jardín, casi confinados. El efecto del estilo de vida en el desarrollo infantil es notorio. Definitivamente, no es lo mejor, son niños de jaula.

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El paso por Seúl ha concluido. México podría estar en, quizá, 30 años como Corea o quizá mejor si se lo propone y mantiene el proceso de transformación. Somos un país con muchos más recursos naturales y humanos, y una ubicación geográfica más competitiva que esta península asiática. Hay mucho pueblo y, ahora, buen gobierno. Las condiciones están dadas, hagámoslo.

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La sociedad mexiquense, en particular la del centro del estado, debería saber que en el crimen organizado que controla la producción, trasiego y venta de drogas, lavado de activos, extorsión, robo de vehículos y trata de personas, entre otras actividades ilegales, participan activamente o dirigen algunos de los juniors de las familias locales popof, de aquellas que se sienten aristocráticas. Sí, por acá también se reproduce el fenómeno de los «narcojuniors».

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Es francamente grosera e imbécil la versión que maliciosamente se propala desde el Poder Judicial, colocando al fiscal general de Justicia, José Luis Cervantes, casi en el nivel de un subordinado del magistrado presidente Ricardo Sodi, quien —sigue la maledicencia— “lo colocó donde está”. Cuando el talento es de piernas cortas hasta la insidia resulta chafa.

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