A partir del nueve de septiembre, fecha en que fue publicado en la Gaceta de Gobierno, los notarios del Estado de México cuentan con la atribución de tramitar divorcios. Dicho trámite tendrá un costo de cuatro mil 500 pesos.
El presidente del Colegio de Notarios del Estado de México, Jorge Ramos Campirán, refirió que la implementación del divorcio notarial fue aprobada el 28 de agosto pasado por la Legislatura mexiquense, a iniciativa del gobernador Eruviel Ávila.
“Es mucho más barato que contratar un abogado… yo creo que esto va a ayudar a destrabar muchos de los procedimientos que se manejan en los juzgados de primera instancia en materia familiar…”.
Afirmó que el único requisito para los interesados es no tener hijos menores de edad; además de que dijo, es un procedimiento ágil y rápido.
“Es un procedimiento sencillo porque es un acuerdo de voluntades a través de un convenio entre las partes que así lo decidan, salvo que no tengan hijos menores de edad o sujetos a tutela, ambos pueden comparecer con el notario para disolver su vínculo matrimonial… el notario tiene que identificarlos plenamente y acreditar efectivamente su vínculo matrimonial con el acta de matrimonio…”.
El experto comentó que de las tres maneras que existen para la disolución de la unión civil, el divorcio notarial es el más práctico.
“Hay tres formas para divorciarse, uno que es el divorcio encausado que se hace ante un juez de primera instancia en materia familiar, pero el procedimiento requiere dos juntas de avenencia y por lo menos te tardas en hacerlo de tres a cinco meses y después viene la liquidación de la sociedad conyugal a través de convenios judiciales; esta también la manera administrativa en la que tienes que cumplir dos juntas de avenencia y por lo menos te tardas tres meses… bajo el concepto del divorcio notarial en un solo acto las personas quedan divorciadas…”
Finalmente explicó que los fedatarios no solamente tendrán la atribución de llevar a cabo el divorcio, sino la liquidación de la sociedad conyugal, es decir, el convenio donde cada cónyuge se queda con los bienes que les corresponden.



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