Donald Trump ¿El juego se llama incertidumbre?

Las medidas proteccionistas del presidente estadounidense sacuden las cadenas de suministro y amenazan con arrastrar a México a una recesión
marzo 31, 2025

El mundo va a cambiar irremediablemente, pero no hay certeza de cómo se reorganizará. Ya lo sabemos, el actual presidente de los EUA ha emprendido acciones que encaminan a las economías más importantes a una guerra comercial. En los escasos dos meses que lleva al frente de la Casa Blanca, el señor Donald Trump no ha hecho, sino lanzar amenazas, cumpliendo parcialmente algunas de ellas, pero generando mucha incertidumbre.

Con su muy peculiar estilo personal, ha abierto frentes de disputa por casi todos lados: en Europa, en Oriente Medio, en Norteamérica, en Asia. Incluso al interior de su propio país, ha abierto un frente muy importante con miles de empleados federales que han sido despedidos. Además, emprendieron acciones legales y políticas para rechazar las medidas que les están dejando sin empleo.

Reconfiguración del Mundo actual con Donald Trump

El fin de la economía global parece estar cerca. Ya lo hemos dicho aquí mismo, aquellos principios del libre comercio que delinearon las economías integradas no están ya en el centro de las decisiones importantes en materia económica. Claro que el andamiaje creado durante décadas no se va a desmantelar de la noche a la mañana, pero todo apunta a que va a reconfigurarse y encontrar un nuevo punto de equilibrio.

Las tarifas arancelarias anunciadas recientemente por Donald Trump y las que ha dicho que impondrá a partir de esta semana, afectan directamente a las cadenas de suministro globales. Países como el nuestro dependen del comercio (gran parte con EUA), porque las políticas de finales de los 80’s y hasta el presente se dirigieron a integrar nuestra economía a la de EUA y Canadá. El T-MEC y su antecedente así lo estructuraron.

¿Y México?

México podría entrar en recesión si estas medidas se sostienen, como proyecta la OCDE con una caída del PIB mexicano de 1.3% en 2025. Esto también va a encarecer bienes en EUA, desde autos hasta aguacates, lo que podría disparar la inflación (la OCDE estima un 2.8% en EUA para 2025, por encima del 2.5% de 2024). Si otros países responden con represalias, como ya lo han hecho China y la UE, el efecto dominó podría fragmentar aún más el comercio global.

Hay en todo esto una mezcla muy “rara” de nacionalismo y de egolatría del señor Trump. Su necesidad de ser visto como “el ganador indiscutible” de una guerra comercial podría ser el motor detrás de sus acciones hostiles. Pareciera que todo se trata de proyectar dominio y cumplir promesas de campaña como «hacer a América grande otra vez«. Pero también da la impresión de que su prioridad son victorias visibles (acuerdos forzados, titulares de «Trump doblega a X») y no es ignorante de los costos a largo plazo. Su historial muestra que le importa más la percepción de fuerza que los detalles económicos finos.

El Arte de la Guerra… comercial

Cualquier guerra no se trata de aniquilar al contrincante, sino de someterlo, reducirlo, dominarlo. Una guerra comercial no es la excepción. Tomada la decisión de “abrir fuego”, a través de aranceles contra naciones históricamente aliadas, como lo ha hecho el gobierno norteamericano, parece relegar el hecho de que en un juego interdependiente no hay «único ganador». Si se obsesiona con ganar a toda costa, podría terminar perdiendo más de lo que calcula, o al menos dejando un desastre que otros tendrán que limpiar.

A partir de esta semana va a incrementarse la incertidumbre en todo el mundo, porque los aranceles afectan a muy amplias cadenas de suministros. Además, la economía globalizada que imperó en las últimas décadas no sólo es comercio físico; es capital, tecnología y servicios.

Si Trump empujan un repliegue hacia el «America First», podrían desincentivar la cooperación tecnológica (pensemos en semiconductores o IA) y afectar flujos financieros, de inicio. Y, posteriormente, la cooperación en otras materias (salud, por ejemplo) se vería afectada. La directora del Foro Económico Mundial advirtió en Davos que una escalada similar a las que hubo a inicios del siglo XX podría recortar el PIB global en doble dígito.

¿Qué nos espera?

No sabemos si a final de año estemos contando la historia de un mundo de bloques económicos enfrentados, deshaciendo décadas de integración. Justamente el no saber qué va a pasar parece ser el nombre del juego que está jugando Trump: incertidumbre. Quizá su apuesta es en el sentido de que el caos comercial le da una ventaja por el tamaño de su economía, pero es muy estrecho el margen de maniobra.

Y, no debemos obviar que, en medio de todo este mar de incertidumbre, se quedan millones de vidas de personas cuyos empleos, empresas, créditos y expectativas quedan en vilo. En la guerra todo mundo pierde de una u otra manera. En una guerra comercial las pérdidas se contabilizan en dinero, pero también en proyectos truncos, en planes irrealizables, en sueños apagados. Hay que decirlo como es: en el corto plazo la situación no pinta muy bien. Hay que tomar previsiones económicas porque más vale prevenir que lamentar.

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