La Plaza de los Mártires en Toluca, iluminada de verde, blanco y rojo, fue el corazón palpitante de una noche que ya no pertenece a las élites políticas sino a la multitud. El 15 de septiembre, en el 215 aniversario de la Independencia de México, miles de mexiquenses transformaron el centro histórico en una verbena popular.
La cita comenzó temprano. Desde las siete de la tarde, los primeros asistentes ocuparon espacios frente al Palacio de Gobierno, resguardados bajo paraguas por una llovizna persistente que redujo la asistencia inicial. A las ocho y media, el ambiente seguía tibio, con apenas unas filas de ciudadanos dispersos. Pero poco a poco, los colores tricolor empezaron a multiplicarse en la explanada: familias enteras llegaron con impermeables recién comprados a los vendedores ambulantes que no perdieron oportunidad de ofrecer paraguas y capas de plástico. Para las nueve de la noche, la plaza había mutado en un mosaico de banderas, diademas luminosas y rostros pintados de verde, blanco y rojo.




La escena contrastaba con los tiempos del viejo PRI, cuando la Independencia se conmemoraba en cenas de gala que llegaron a costar 21 millones de pesos y reunían a más de dos mil invitados en Palacio Nacional. En aquel entonces, el lujo era la norma: mesas largas, vinos importados, banquetes que poco tenían de populares. El viraje comenzó en 2018, con el primer grito de Andrés Manuel López Obrador, quien eliminó las cenas fastuosas y las sustituyó por un menú austero de mole, pambazos, tacos dorados y aguas frescas que costó 300 pesos por persona. Desde entonces, la celebración volvió a la calle, a la plaza pública y al bullicio del pueblo.
Toluca lo confirmó este año. En las entradas a la plaza, los puestos ofrecían un menú patrio que nada envidiaba a los antiguos banquetes: quesadillas, gorditas, tacos, tamales, tostadas, arroz con leche, flan de cajeta y dulces típicos. También había sombreros, peluches tricolores y hasta las banderitas para pintar mejillas. Comer, cantar, comprar recuerdos: la noche olía a fritanga y pólvora, no a cubiertos de plata.
El ánimo se recogía en las voces de los asistentes. Andrea y Bryan, amigos que regresaban por segundo año consecutivo, hablaban de orgullo, cultura y unión: “Siempre que pasa una desgracia, el mexicano se une, eso nos define”, dijo Bryan. Reina Guadalupe, originaria de Zitácuaro pero radicada en Naucalpan, se estrenaba en Toluca: “Me gusta mucho, el ambiente es agradable, la gente también”. Jorge, llegado desde Acapulco, lo resumió con entusiasmo: “Ser mexicano es lo mejor que te puede pasar”. Para Alicia, vecina de Toluca, la fecha tiene un doble festejo: hace ocho años entraba en labor de parto el mismo 15 de septiembre. Hugo y Rafaela, de San Pedro Totoltepec, coincidían en la misma idea: “Ser mexicano es no rendirse”.




La espera culminó a las once en punto. Delfina Gómez Álvarez, gobernadora del Estado de México, salió al balcón del Palacio de Gobierno vestida con pantalón y blusa negra, cubierta con un saco blanco. Lo hizo sola, sin acompañantes, y entonó un grito largo, entusiasta, que incluyó a héroes y heroínas de la independencia, a los pueblos indígenas y a las mujeres anónimas que dieron forma a la historia. “¡Viva la independencia! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva la justicia! ¡Vivan las mujeres anónimas de la independencia! ¡Viva México!”, repitió entre repiques de campanas y vítores de la multitud.
Tras las 14 campanadas y el himno nacional, la noche se iluminó con drones que dibujaron símbolos patrios y un colibrí tricolor, emblema de la actual administración estatal. Luego, la pirotecnia llenó el cielo de cascadas y figuras alusivas a la fiesta. La verbena estalló: Zona Rika, Mike Rodríguez Jr. y Banda Maguey pusieron ritmo a un festejo que se extendió hasta la madrugada.



El secretario de Gobierno, Horacio Duarte, el alcalde de Toluca, Ricardo Moreno, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Francisco Vázquez, la diputada Martha Azucena Camacho Reynoso, presidenta de la directiva de la LXII Legislatura mexiquense y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Macedo García, así como la senadora de Morena, Mariela Gutiérrez Escalante, entre otros funcionarios del Edomex, fueron testigos de la escena. Pero la verdadera protagonista no fue la clase política, sino la gente: familias enteras comiendo en el piso de la plaza, parejas bailando con la música en vivo, niños corriendo con banderas de plástico.
La Independencia ya no se celebra entre copas de vino y menús de etiqueta; se celebra entre fritangas, paraguas y pirotecnia, en una plaza que late como el verdadero banquete popular.


Síguenos