Con entusiasmo el jefe del gobierno maliense, Ibrahim Boubakar Keita, convocó a los participantes en la quinta ronda de negociaciones entre Bamako y los grupos armados tuareg a avanzar rápidos y decididos hacia un acuerdo de paz.
Tras los primeros pasos marcadamente tortuosos del dialogo, parecía que este estaba estancado, pero luego -encarando los riesgos y quemando aceleradamente etapas del proceso, así como para que se observaran los primeros frutos de la gestión- las partes sorprendieron al acordar un alto al fuego.
Nadie esperaba esa reacción


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