Matanza de elefantes en África

Un rastro de sangre llevó a la patrulla hasta un área pantanosa del Parque Nacional Tsavo, en Kenya, donde hundidas en el fango encontró cinco moles grises de carne putrefacta, el resultado de una matanza de elefantes. En enero se hallaron en la misma zona los restos de 12 ejemplares, y un mes antes, los de otros nueve. «No habíamos tenido esa clase de incidentes en años recientes», declaró alarmado Samuel Takore, jefe del Servicio de Vida Salvaje de Kenya (KWS). Cada día un centenar de elefantes es sacrificado para obtener sus colmillos, según indicó la ecologista keniana Paula Kahumbu,
marzo 5, 2015

Un rastro de sangre llevó a la patrulla hasta un área pantanosa del Parque Nacional Tsavo, en Kenya, donde hundidas en el fango encontró cinco moles grises de carne putrefacta, el resultado de una matanza de elefantes.

En enero se hallaron en la misma zona los restos de 12 ejemplares, y un mes antes, los de otros nueve. «No habíamos tenido esa clase de incidentes en años recientes», declaró alarmado Samuel Takore, jefe del Servicio de Vida Salvaje de Kenya (KWS).

Cada día un centenar de elefantes es sacrificado para obtener sus colmillos, según indicó la ecologista keniana Paula Kahumbu, directora ejecutiva de la fundación Wildlife Direct.

El último reporte de la Convención Internacional sobre especies en peligro ubicó a su país, con Uganda y Tanzania, entre los tres más afectados por la cacería indiscriminada, que amenaza con extinguir la especie.

En 2014 bandas criminales masacraron 35 mil animales para arrancarles sus colmillos, reveló la investigadora. La cifra en 2011 fue de 25 mil, lo que evidenció un marcado incremento.

La venta del marfil de cada elefante genera entre ocho y diez mil dólares, pero, «mientras ese comercio enriquece a unos pocos criminales, priva a los países de los miles de millones de dólares que genera el turismo ecológico», afirmó Philip Muruthi, director de la Fundación para la protección de Vida Salvaje en África (AWF).

En Kenya murieron 302 elefantes en 2014, entre ellos Mountain Bull y Satao, los dos más famosos por sus largos colmillos.

El turismo representa el 20 por ciento del Producto Interno Bruto del país y esos monumentales mamíferos constituyen una de las principales atracciones, pero, como sucede en el resto de África, es cada vez más difícil avistarlos en las sabanas.

De continuar su matanza seguirá desapareciendo gradualmente tan valiosa y admirable especie, lo que «no solo es un crimen contra la vida salvaje, sino también un sabotaje económico», agregó Muruthi.

EL BOTÍN DE LOS ASESINOS: 10 KILOGRAMOS DE MARFIL

En los años 80 fue exterminada más de la mitad de los elefantes africanos.

Así, en enero de 1990 fue aprobado un acuerdo internacional para evitar el comercio ilegal de marfil y se logró frenar la demanda, pero dado el valor actual de ese producto el continente enfrenta un marcado incremento del tráfico.

El marfil se cotiza en los mercados asiáticos, su principal destino, hasta en más de mil dólares por cada uno de los diez kilogramos que pesan las dos piezas de cada ejemplar, como promedio, de ahí lo difícil de acabar un negocio tan lucrativo.

Las investigaciones dirigidas por el conservacionista Esmond Martin, evidencian que en Nigeria se concentran, para su comercialización, los colmillos procedentes de los países de la región.

El equipo de Martin encontró recientemente más de 14 mil piezas en una sola inspección realizada en el centro comercial Lekki, de la ciudad de Lagos.

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