El bosque de abedules

  La poca difusión de la literatura polaca –debido a la complejidad de su lengua, tan atiborrada de consonantes– no ha sido impedimento para que algunas verdaderas joyas logren llegar vertidas al castellano; tal es el caso de “El bosque de abedules”, una excelente novela corta de Jaroslaw Iwaszkiewicz. Stanislaw, un hombre desahuciado mas cosmopolita, regresa a vivir a Polonia, al paraje boscoso donde radica su contrastante hermano Boleslaw, fuerte y de complexión robusta, pero insensible y huraño, amargado por la muerte de su esposa (la cual, precisamente, está enterrada en el bosque de abedules que da título a la
octubre 12, 2016

 

La poca difusión de la literatura polaca –debido a la complejidad de su lengua, tan atiborrada de consonantes– no ha sido impedimento para que algunas verdaderas joyas logren llegar vertidas al castellano; tal es el caso de “El bosque de abedules”, una excelente novela corta de Jaroslaw Iwaszkiewicz.

Stanislaw, un hombre desahuciado mas cosmopolita, regresa a vivir a Polonia, al paraje boscoso donde radica su contrastante hermano Boleslaw, fuerte y de complexión robusta, pero insensible y huraño, amargado por la muerte de su esposa (la cual, precisamente, está enterrada en el bosque de abedules que da título a la novela); la llegada del consanguíneo enfermo desencadenará una serie de conflictos sobre la soledad, el amor, las desesperanza y la propia muerte.

Como bien establece Mario Muñoz en el prólogo del libro, “Iwaszkiewicz contextualizó en la apacible campiña polaca la melancolía, la desesperanza, la inestabilidad emocional, las contradicciones de la conducta y la tragedia existencial para destacar la pequeñez de los seres humanos frente a la indiferencia de la naturaleza”. Así, majestuoso, catedralicio, el bosque de abedules se alza como una fuerza impertérrita, que al mismo tiempo que da vida es capaz de quitarla, mientras que los problemas de los hermanos empequeñecen, pues ellos sólo están de paso.

No cabe duda que Iwaszkiewicz es uno de los grandes escritores en lengua polaca, y merece ser considerado a la par de nombres como el de Bruno Schulz, Witold Gombrowicz o Jerzy Andrzejewski. Y de que “El bosque de abedules” sobrevivirá el paso de las generaciones como una pequeña obra maestra.

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