- Protestas del sector salud y músculo electoral
- La federalización repartió funciones y extravió responsables
- Defender la salud pública exige reconocer su crisis estructural
- La reconstrucción sanitaria no ocurrirá de la noche a la mañana
- Chapingo puede convertirse en moneda de una alianza política
La quincena y el músculo electoral
Las protestas de trabajadores de Salud en el Estado de México, con paro técnico, asambleas y bloqueos en distintos puntos de la entidad, partieron de una causa indiscutible: más de nueve mil empleados no recibieron su salario a tiempo. También mostraron la capacidad de movilización de Domingo Ortuño, dirigente formado en el sindicalismo corporativo del viejo PRI y suficientemente pragmático para acomodarse al nuevo mapa político. En 2024, su estructura se movió entre candidatos del PAN, PRI y PRD, el respaldo a Claudia Sheinbaum y el Verde, partido por el cual su hijo Vladimir llegó al Cabildo de Tlalnepantla. Ortuño administra una red extendida por más de mil unidades médicas, capaz de bloquear vialidades y sentar al gobierno a negociar. Con 2027 a la vista, la protesta reclama una quincena, pero también recuerda cuánto vale electoralmente quien puede organizar el descontento.
Salud federalizada, responsabilidad extraviada
La confusión administrativa terminó convertida en silencio. Celina Castañeda, secretaria de Salud, no ha precisado cuántos trabajadores resultaron afectados ni qué obligaciones conserva el ISEM. Natán Enríquez, coordinador estatal del IMSS-Bienestar, tampoco ha explicado dónde se detuvo el pago o quién incumplió. El gobierno de Delfina Gómez, hasta ahora, no ha dado una respuesta suficiente frente a las movilizaciones. La nómina de las plazas transferidas corresponde al IMSS-Bienestar y depende de recursos federales, pero la responsabilidad política también alcanza al gobierno estatal, que aceptó la transferencia sin asegurar que salarios, prestaciones e insumos llegaran completos y a tiempo. En ausencia de las autoridades, son los sindicatos quienes informan, fijan plazos y anuncian medidas.
Ve la entrevista con la secretaría de Salud del Edomex: La salud pública sí puede funcionar: Celina Castañeda
Defender lo público también exige transformarlo
El deterioro del sistema público de salud no comenzó con esta quincena ni se reduce a un error bancario. Viene de décadas de fragmentación, desigualdad territorial, empleo precario, hospitales inconclusos, corrupción en las compras y abandono de la infraestructura. Del Seguro Popular al Insabi y de éste al IMSS-Bienestar cambiaron las instituciones y las cadenas de mando, pero siguen faltando personal, medicamentos y recursos. Sobre esa debilidad acumulada pesan ahora la indolencia y la incompetencia de funcionarios que ni siquiera pudieron garantizar el salario de quienes mantienen abiertos los hospitales. La derecha utiliza cada falla para promover la privatización y convertir la enfermedad en negocio. Defender la salud pública no significa justificar su ruina, sino reconstruirla hasta que funcione para trabajadores y pacientes.
Reconstruir después del saqueo
Con todos sus problemas, la sanidad pública está hoy mejor que hace algunos años. Recuperó centralidad presupuestal, avanzó en la gratuidad, amplió la basificación y comenzó a reparar capacidades destruidas para favorecer al negocio privado. No basta, desde luego. Décadas de abandono, corrupción, subrogaciones, precariedad laboral e infraestructura deteriorada no se revierten con un decreto ni cambiando el nombre de las instituciones. Reconocer los avances no obliga a disculpar el desabasto, los salarios retenidos o la incompetencia; señalar esas fallas tampoco justifica entregar los hospitales al mercado. La reconstrucción será larga, pero perderá legitimidad si cada demora se oculta y ningún responsable responde.
Chapingo como moneda de cambio
La disputa por las 1,640 hectáreas de la Estación Forestal Experimental Zoquiapan puede ser el punto de encuentro entre dos grupos urgidos de poder. Antorcha Campesina conserva influencia dentro de Chapingo, pero perdió al PRI como protector; Mexiquenses de Corazón ha perdido peso en el gobierno de Delfina Gómez y necesita estructura territorial para disputar candidaturas en 2027. En medio aparecen Armando Corona, diputado de Morena, y Jesús Cuanalo, del Verde, señalados por integrantes de la comunidad universitaria de intervenir en favor de ejidatarios de Río Frío. Cuanalo lo niega; Corona no ha explicado públicamente su participación. La operación, si existe, tendría una lógica sencilla: protección institucional a cambio de movilización electoral. El bosque sería la moneda. Morena prometió desmontar el corporativismo priista; una de sus facciones podría estar aprendiendo a administrarlo.


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