La aplicación de la Ley General del Servicio Profesional Docente se tambalea, se debilita o úsese cualquier sinónimo aplicable de fracaso en este asunto, resulta que la exhibición de pleito de parte del probable candidato a la presidencia del país, en funciones de Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer en contra del dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, utilizando afirmaciones temerarias e infundadas, lo colocan como un personaje desesperado y rebasado por el propio contexto creado e impuesto por la fuerza del estado.
En una clara actitud de desventaja y en práctica de un típico llamado a la piedad, el cuatro de abril afirmó a diferentes medios lo siguiente, tomado de la nota de Emir Olivares Alonso de la Jornada, sentenció:
“Quiere echar abajo la reforma educativa, pero no lo vamos a permitir y no lo van a permitir millones de mexicanos, porque nadie quiere regresar a una condición de ese antiguo sistema que López Obrador quiere volver a restituir, ese sistema de venta de plazas donde los maestros no se evaluaban, ese sistema al que nadie quiere regresar y eso no se va a permitir”.
Palabras infundadas que reflejan desconocimiento y falta de información, al parecer el supuesto aspirante presidencial educativo, ignora el estado que guarda la información de plazas vacantes en los diferentes estados del país, en nuestra entidad por ejemplo, la última convocatoria para el examen para la promoción ─que no es obligatoria y es un medio establecido para ascender sin buscar padrino y sin ser recomendado de nadie─, no coloca a concurso plazas de supervisor escolar, muy pocas direcciones escolares, simplemente porque no están reportadas las vacantes reales existentes, las que guardan celosamente los administradores educativos en turno, para extender nombramiento interinos de un año a sus cuates, en los momentos oportunos y sin conocimiento de la federación, por lo que no hay fundamento para que Nuño Mayer diga:
“Es una burla porque lo que López Obrador está proponiendo, y nos lo está diciendo de manera transparente, (es) que regresemos a un sistema educativo en el que se vendan y hereden plazas”.
Sin estar seguro quien lo afirma y desde su responsabilidad encomendada, si esta burla oficial persiste o si ya se erradicó ese sistema fraudulento y de corrupción, que llevó a pique al sistema educativo nacional y estatal, ocasionado básicamente por los responsables de la administración educativa en turno en ambos ámbitos.
En otro orden de ideas, esos millones de mexicanos a que hace referencia, son una cantidad etérea, si se refiere a los padres de familia de los alumnos que asisten a la escuela pública, entre los que se encuentran muchos, pero muchos maestros, que no nos alcanza para enviar a nuestros hijos a la escuela privada, seguramente si acude a consulta y para pedir apoyo para su dicho, seguramente no tendrá buenos resultados, en primera, porque no cuenta con indicadores que le den sustento de una calidad ─simplemente la escuela no ha mejorado, ni cambiado en nada, eso sí con un mayor terrorismo burocrático, que coloca a los docentes al borde de la locura educativa─, en segunda, se han dedicado a “madrear” a maestras y maestros que seguirán respondiendo ante los padres de familia que no son profesores.
En impensable que llegué a una escuela con padres presentes para decirles, ya corrimos al maestro “Juan” porque no se presentó al examen, con ello la calidad de la educación que impartimos a sus hijos ya mejoró, la maestra “Juanita” que reprobó en su primera oportunidad, si no se pone lista también la corremos; cuando “Juanita” es la mejor maestra de primer grado de primaria, en esa escuela ubicada en zona rural, a la que para llegar hay que caminar al menos una hora ─si el Secretario de educación va, seguramente lo hará en helicóptero─, lo que no pondrá felices a los asistentes.


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