El descaro de los cínicos 

Toluca, México, 17 de diciembre de 2018. El aplauso interrumpe el discurso porque lo que se dice suena creíble, emotivo, necesario… Juan Rodolfo Sánchez Gómez tomó protesta esta mañana como presidente municipal de Toluca; ahí agradeció, reconoció y solicitó la colaboración de los ciudadanos; dijo “representan lo más importante y son quienes construyen la ciudad y hacen la comunidad […] es por ti por lo que Toluca se convierte en un espacio amado”.  Dicen que la demagogia es una patología de la democracia y esto parece tan cierto en este momento histórico para México, que el lugar de sueños que el
diciembre 17, 2018

Toluca, México, 17 de diciembre de 2018. El aplauso interrumpe el discurso porque lo que se dice suena creíble, emotivo, necesario…

Juan Rodolfo Sánchez Gómez tomó protesta esta mañana como presidente municipal de Toluca; ahí agradeció, reconoció y solicitó la colaboración de los ciudadanos; dijo “representan lo más importante y son quienes construyen la ciudad y hacen la comunidad […] es por ti por lo que Toluca se convierte en un espacio amado”. 

Dicen que la demagogia es una patología de la democracia y esto parece tan cierto en este momento histórico para México, que el lugar de sueños que el alcalde toluqueño quiere construir a través de su discurso parece autodestruirse. 

Juan Rodolfo ya fue alcalde de Toluca en 2006, y lo fue con preceptos panistas de derecha; esta vez, como candidato de izquierda de Morena dijo: “la lucha descarnada por el poder pone en juego una multitud de intereses mezquinos, así se van perdiendo las oportunidades, se sabotea el día a día, el tiempo de vida, los sueños, los proyectos, las ilusiones de personas con nombre y apellido”, afirma, y enreda en su lengua el nombre de Andrés Manuel López Obrador y los programas federales que se impulsarán desde el municipio: Jóvenes construyendo el futuro, el plan de construcción de la paz, la temible y, parece que últimamente imprescindible, mención a la estrategia de seguridad.

Hace casi tres años, Fernando Zamora Morales tomó protesta y también se refirió a los ciudadanos, les puso nombre: el niño Iván, su abuelita Laura, Paola que espera a su hija, Manolo, manejando sobre un pavimento parejo…
Recurso lógico si se abanderan las necesidades básicas de los toluqueños que, más allá de discursos políticos, requieren resolver problemas que de tan cotidianos se han vuelto soportables. 

Juan Rodolfo enumera una a una las acciones que llevará a cabo, habla de reconstruir Toluca, de los sueños, de las esperanzas, de las políticas públicas transversales que se implementarán y de la seguridad como una prioridad.

También habla del escepticismo de la gente, quizá porque lo sabe, porque la gente lo recuerda panista, tal vez porque lo que se promete un vez y no se cumple puede volverse a prometer y no cumplirse: “ante el descaro de los cínicos que asumen que ante un futuro -que aquellos ven sin esperanza y sin sentido- lo único que queda es aferrarse a lo de siempre, los frutos de la corrupción, los privilegios del poder y las ventajas obtenidas a costa de lo que sea y quien sea…”

Los encabezados hablan de una segunda oportunidad de Juan Rodolfo, él dice que será “la de servir y construir los sueños; la dicha y la felicidad de todos, mantener una actitud humilde, cercana, disponible, útil y eficaz, dice que no se van a desaprovechar las oportunidades”.

De las verdades, el reconocimiento de la inseguridad, el tráfico y robo, secuestro, progreso, falta de oportunidades, todo lo que ha dañado la vida de las comunidades y las familias, el estado que guardan las vialidades primarias y secundarias.
Zamora y Juan Rodolfo hablaron de política y ética, como si el discurso fuera nuevo: “protestó hacer cumplir la ley y trabajar por el bien, la justicia y la seguridad; serviré porque en ello va en juego mi felicidad..” también la de muchos toluqueños.

Juan Rodolfo se refirió a la lucha contra la corrupción, al cuidado al medio ambiente; hizo peticiones concretas, fue emotivo en algunos casos, repetitivo en otros; explicó que para lograr lo señalado se requerirán recursos pero, especialmente,  paciencia y sensatez… paciencia y sensatez para los toluqueños, si es que alcanza para mejorar.

Esta es una triste y casi obligada segunda oportunidad, con antecedentes malos, principios políticos desgarrados y una paciencia ciudadana que casi se desintegra, pero entre lo que dijo hay algo cierto: “este proceso ya está en marcha, y no hay vuelta atrás”.

Afuera, como broma de mal gusto, decenas de vendedores ambulantes pidieron ayuda al mismo hombre que hace más de diez años mandó desalojar a cientos de tianguistas de la explanada del Mercado Juárez.

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