El futuro de la alimentación en el mundo

En diversos libros que hablan sobre las dinámicas que viene experimentando el mundo en materia de agricultura y alimentación se había advertido hace muchos años que varios grandes corporativos multinacionales estaban realizando acciones para quedarse con uno de los grandes negocios del futuro:  el dominio de las semillas, las plantas, la alimentación y la comida de los seres humanos. Se había dicho que esa batalla la estaban ganando mediante la monopolización del conocimiento y el sistema de patentes. Esos grandes corporativos lo que hacían era registrar bajo los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (y regidos por la
septiembre 15, 2016

En diversos libros que hablan sobre las dinámicas que viene experimentando el mundo en materia de agricultura y alimentación se había advertido hace muchos años que varios grandes corporativos multinacionales estaban realizando acciones para quedarse con uno de los grandes negocios del futuro:  el dominio de las semillas, las plantas, la alimentación y la comida de los seres humanos.

Se había dicho que esa batalla la estaban ganando mediante la monopolización del conocimiento y el sistema de patentes. Esos grandes corporativos lo que hacían era registrar bajo los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (y regidos por la Organización Mundial del Comercio) tipos de semilla derivados de investigaciones encaminadas a mejorar la producción y generar plantas resistentes a plagas o con mejores frutos. Lo que en realidad estaban registrando como propiedad privada eran las plantas del futuro, o sea los alimentos que tendremos necesidad de comer en las siguientes décadas no podrán producirse sin dejarles a ellos extraordinarias ganancias. Ellos controlarán la alimentación.

Los trabajos de investigación en esta materia señalaban cuatro corporativos dominantes de este negocio: Monsanto/Calgene, Dow Chemical/Pionner, Syngenta/Bayer y Dow/Agrociences. Pero una noticia que se dio a conocer esta semana es que Bayer (cuya rama más dominante eran los pesticidas) acordó comprar a Monsanto (líder en semillas). Desde hace años Monsanto había absorbido a varias otras empresas de todo el mundo, erigiéndose en la gran potencia mundial poseedora de cientos y cientos de variedades de semillas para cultivos de maíz, soya, trigo, patata y muchas plantas más.

Sabemos todos que Monsanto fue una empresa pionera en la experimentación para producir Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y por ello muchos productores locales de diferentes partes del mundo se le han enfrentado (incluidos campesinos mexicanos), para impedir que sus semillas transgénicas entre en ciertos mercados, pues al hacerlo meten a los agricultores en una trampa: las semillas que les venden empresas como ésta sólo pueden ser utilizadas una vez, porque son estériles, incapaces de reproducirse, lo hacen pero con muy baja calidad o está prohibido por la patente usarlas más de una ocasión.

El precio que la alemana Bayer pagó por Monsanto es muy difícil siquiera de imaginarlo: 66 mil millones de dólares. Pero lo hizo (compró incluso la deuda de la empresa) porque sabe de la magnitud del negocio. Tan solo en Estados Unidos 90% de los cultivos utiliza OGM; y aunque en muchos países se ha prohibido su uso y en otros enfrenta severas restricciones, la suma de Monsanto con Bayer genera un gran monstruo que será el principal proveedor mundial de semillas y pesticidas de todo el mundo: negocio redondo.

El nuestro es un mundo donde casi mil millones de personas padecen hambre, en tanto que otra cantidad similar sufre por problemas de obesidad. El sistema de alimentos están fallando en alguna parte. Casi todo apunta a que el fallo reside en la desproporción creciente que hay entre las personas que producen sus alimentos y quienes los compran: hoy la relación es 14%, autoconsumo y 84% adquisición en el mercado (el otro 2% recibe lo que come por la vía de donaciones humanitarias). Ese gran mercado de producción y comercialización de alimentos está permeado por prácticas monopólicas; la noticia de esta semana de la fusión Bayer/Monsanto es sólo una muestra de ello.

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