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El G20 de Arabia Saudita, una cumbre “virtual”

Los otros líderes mundiales aparecieron en miniatura en una plataforma de videoconferencias

“El mundo entero está mirando”, dijo una voz fuera de plano cuando el rey Salmán de Arabia Saudita inauguró el sábado la cumbre anual de los países del G20, esta vez en un formato “virtual” inédito que podría convertirse en la videollamada más importante del 2020. 

El encuentro abordará la lucha contra el coronavirus y la tambaleante economía global, pero en un formato reducido y sin las interacciones entre bastidores, el alma de la diplomacia global.

Esto es lo que hay que saber sobre la “cumbre virtual”:

¿Mejorar la imagen?

La cumbre –virtual por obligación cuando la pandemia hizo imposible una reunión física– dejó a Arabia Saudita sin la oportunidad de invitar al mundo a un gran evento internacional para mejorar su imagen, tras un período vertiginoso de cambios. 

El líder de facto del país, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán (MBS), quien se convirtió en heredero del trono en 2017, ha puesto fin al reino ultraconservador, renovando la economía, permitiendo eventos mixtos y ampliando las libertades de las mujeres, incluido el derecho a conducir.

Sin embargo los meses previos a la cumbre estuvieron marcados por los titulares negativos, que se remontan al asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi y a la detención de opositores. 

“El G20 de este año será decepcionante en general para Arabia Saudita ya que una conferencia virtual no mostrará el progreso del reino de la forma que esperaba Riad”, dijo Ryan Bohl, del grupo estadounidense de expertos en geopolítica Stratfor.

Dolores de cabeza tecnológicos

Después de meses de llamadas por Zoom para trabajar y divertirse, el mundo ya está familiarizado con los peligros de las videoconferencias que sirven para eludir las restricciones de viaje y el distanciamiento social que impone la pandemia. 

Sin embargo, el discurso de apertura del rey Salman pareció empezar antes de lo previsto y cortaron rápidamente la transmisión tras las advertencias susurradas por un asistente al monarca. 

Los otros líderes mundiales aparecieron en miniatura en una plataforma de videoconferencias, agrupados alrededor del rey Salmán y de MBS, y algunos tuvieron problemas para adaptarse al formato virtual. 

Un asistente del presidente chino, Xi Jinping, blandió un control remoto en la pantalla mientras al presidente francés Emmanuel Macron aparentemente le servían un refresco.

El mexicano Ángel Gurría, de la OCDE, guardó rápidamente su teléfono después de darse cuenta de que estaba en pantalla. 

Al contrario, la alemana Angela Merkel, quien el domingo cumple 15 años en el poder, apareció con su pose característica, seria y concentrada. 

Según John Kirton, director y fundador del G20 Research Group con sede en Canadá, el evento será más pobre sin los tradicionales encuentros espontáneos en “salas de reuniones, pausas para el café, pasillos o gimnasios de hoteles”. 

Más verde

Los aviones privados, frecuentes en las cumbres, brillaron por su ausencia este año, igual que las caravanas de coches oficiales que suelen paralizar las ciudades donde se celebran, contribuyendo así a reducir la huella de carbono del evento

Sin embargo, la nueva línea de metro de Riad, que iba a abrir concidiendo co la cumbre, no se terminó a tiempo. 

Extraña “foto” de familia

También faltó esta vez la tradicional foto de familia que los líderes suelen hacerse en las cumbres.

Sin ella no se repitieron imágenes como la del “choca esos cinco” entre el presidente ruso Vladimir Putin y Mohamed bin Salmán en el G20 en Buenos Aires en 2018.

Al final se creó una imagen artificial de todos los líderes que fue proyectada en las ruinas de la histórica ciudad de Diriyah, en las afueras de Riad, iluminada a contraluz con un brillo verde, durante una cena de gala la víspera de la cumbre. 

A la sombra de la proyección gigante, los medios de comunicación disfrutaron de un espectáculo deslumbrante de músicos tradicionales vestidos con atuendos locales. 

El factor Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, derrotado en las elecciones presidenciales de este mes, podría usar la cumbre para atacar a sus rivales, apuntan los observadores.

Y sin la foto de familia habitual del G20, no habrá riesgo de que se repita el incidente de 2017, cuando Trump empujó al primer ministro de Montenegro para asegurarse estar en el centro del escenario durante una sesión de  fotos en la sede de la OTAN.