(Parte 1)
Por todos es conocido que este año 2017, México enfrenta uno de sus mayores retos económicos, pues iniciamos el año con un aumento excesivo en los combustibles (gasolina y diésel), más el alza del gas natural, las tarifas eléctricas, generando por consecuencia incremento de alimentos, productos y servicios.
Es necesario analizar y conocer cuál fue la historia que nos lleva a vivir esta consecuencia, para lo cual es necesario romper con algunos paradigmas en torno al petróleo mexicano.
El “subsidio” aplicado a la gasolina, diésel y luz era una forma de amortiguar un incremento que tarde que temprano iba a desaparecer, como fue ocurriendo a fines del sexenio pasado, de ahí que poco a poco la gasolina fuera incrementando el precio al público.
Pensar que México es un país productor de petróleo, pues en realidad la producción mexicana se ha disminuido considerablemente desde hace más de una década, y se ha desplomado los últimos cuatro años.
Las refinerías Mexicanas están operando alrededor del cuarenta por ciento de su capacidad, pues desde hace muchas décadas no se ha invertido en ellas.
México importa más del 60 por ciento de la gasolina que consume, influyendo en el precio de las mismas el tipo de cambio con respecto al dólar.
Ahora bien, es indispensable que conozcamos los errores que se han cometido a lo largo de los años para saber porque estamos en esta crisis.
Nunca se ha invertido en fortalecer a PEMEX, sino todo lo contrario, esta empresa mexicana ha sido saqueada constantemente, incluyendo a su sindicato, los malos manejos nunca han sido castigados y por ende no se ha restituido ni un solo peso al erario público como consecuencia de este tipo de corrupción e impunidad.
Continuará…


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