Una de las peores cosas que le puede pasar a alguien es caer en prisión, especialmente cuando se es pobre porque, dentro -en este pequeño mundo que es reflejo del de afuera- las cosas se consiguen con dinero, con influencia y con poder, todas, cosas que, generalmente, los pobres no tienen.
Apenas hace unos días, en las noticias, fue posible ver en imágenes las condiciones en las que se encontraba el penal de Topo Chico, en Nuevo León: entre la insalubridad y la sobrepoblación, las relaciones de poder y de ingobernabilidad se hicieron evidentes. Este centro penitenciario fue cerrado el 30 de septiembre, luego de una visita que generó el documento “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019”.
También en el Estado de México, el 29 de octubre, fue cerrado un centro penitenciario luego de la visita: el femenil de Otumba.
Las malas condiciones de las penitenciarías en el Estado de México han sido denunciadas por los internos y familiares de los internos en numerosas ocasiones.
Hace apenas unos días, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México presentó el tercer “Informe especial sobre derechos fundamentales de las personas privadas de libertad en la infraestructura penitenciaria”, en éste se señala una evidente sobrepoblación en los centros de prevención y readaptación social: la capacidad de la población de los centros que existen en el Estado de México es de 14,088 internos; en la realidad, según el informe, hay internos 29,967, la capacidad está excedida a un poco más del doble.

Para hacer el diagnóstico, en el que el Estado de México obtuvo una calificación de 6.21, se consideraron los siguientes aspectos: Integridad personal del interno, Estancia digna, Condiciones de gobernabilidad, Reinserción social del interno y Atención a internos con requerimientos específicos.
“El primer día nos robaron hasta el garrafón de agua que llevábamos”, Testimonio.
El Estado de México en este año, con relación al año anterior ha bajado una centésima, de 6.22 a 6.21; en los años anteriores ha sido calificado con 5.89 en 2011 y 6.01 en 2014, por mencionar algunos años.

Para el diagnóstico se evaluaron los siguientes aspectos:
I. Integridad personal del interno
Capacidad de alojamiento y población existente, distribución y separación de personas privadas de la libertad en caso de centros mixtos, servicios para la atención y mantenimiento de la salud, supervisión por parte del responsable del Centro, prevención y atención de incidentes violentos, tortura y/o maltrato.
“Allá dentro todo se mueve con dinero”, dicen, “a los custodios se les da su moneda», Testimonio.
I. Estancia digna
Existencia y capacidad de las instalaciones, condiciones materiales y de higiene, así como alimentación suficiente y de calidad.
“Aquí todo se puede, si tiene 500 pesos y su IFE, ni siquiera se tiene que formar”, Testimonio.
III. Condiciones de gobernabilidad
Existencia y conocimiento de la normatividad que rige al Centro, suficiente personal de seguridad y custodia, sanciones disciplinarias, autogobierno, actividades ilícitas, extorsión y sobornos, así como capacitación del personal penitenciario.
“Ahí todo se puede comprar: parrillas, pantallas, comida… la comida es más cara que las drogas”. Testimonio.
IV. Reinserción social del interno
Integración del expediente jurídico-técnico; clasificación, funcionamiento del Comité Técnico; actividades laborales, de capacitación para el trabajo, educativas y deportivas; beneficios de libertad anticipada y vinculación de la persona privada de la libertad con la sociedad.
“Mi esposo estuvo enfermo de diarrea más de un mes, hasta que decidí mejor traerle su comida, pero le cobran por refrigerarla”. Testimonio.
V. Atención a internos con requerimientos específicos
Mujeres, personas adultas mayores, indígenas, con discapacidad, con VIH/SIDA o con adicciones y LGBTTTI.
De todos ellos se detectó que es importante poner atención en los siguientes:
- Sobrepoblación y hacinamiento.
- Deficiente separación entre hombres y mujeres.
- Deficiencias en los servicios de salud.
- Insuficiencia de programas para la prevención y atención de incidentes violentos.
- Deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad.
- Inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene de la cocina y/o comedores.
- Insuficiencia de personal de seguridad y custodia.
- Ejercicio de funciones de autoridad por personas privadas de la libertad. Condiciones de autogobierno/cogobierno.
- Presencia de actividades ilícitas y cobros.
- Deficiente separación entre procesados y sentenciados.
- Insuficiencia o inexistencia de actividades laborales y de capacitación.
- Organización y registros para el cumplimiento del plan actividades.
- Deficiencia en la atención a personas adultas mayores.
- Deficiencia en la atención a personas con discapacidad.

El Sistema Penitenciario del Estado de México tiene el primer lugar nacional en sobrepoblación; los rubros que se colocan en papel como importantes para términos de atención, en la realidad, se traducen en condiciones precarias de vida para quienes viven en los centros penitenciarios que, más allá de cumplir con una función de reinserción, generan actividades delictivas que, desde dentro, se siguen llevando a cabo.

Estar recluido en prisión para un pobre es una desventaja, estar recluido siendo pobre e inocente, es una de las peores cosas que genera un sistema judicial deficiente.


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