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Tres, son tres las noticias que esta semana me invitaron a reflexionar, y las tres tienen como eje acciones e inacciones del ejecutivo federal, tan cercano al corazón de todos los mexiquenses, ya que el nos dejo casi como una provincia francesa y llegó el burro de Eruviel a descomponerlo todo (a quién no haya entendido, eso se llama sarcasmo).

 

Primera: el señor presidente de la República declara en España que la violencia bajó en un 25% en México, así de matador, así de rudo, imagínense que de tener 10 manzanas de repente tienen sólo siete y media, todo un cuarto, como si le quitaran a un partido de fútbol americano todo un periodo. Obviamente cuando escuché eso, me impactó, me sorprendió y me maravilló, ya que las noticias que vemos todos los días son muy diferentes, lo que me llevó a mi primer reflexión: ¿con que estadística afirmó lo anterior nuestro primer mandatario?; y lo primero que estudiaríamos para afirmar algo así de categórico sería la disminución de homicidios, que no bajó, la disminución de denuncias de robo con violencia, en tooodas sus modalidades, de auto, a transeúnte, a casa habitación, pero tampoco; entonces en que sustentó su afirmación, bueno, esta es una perla: disminuyeron los enfrentamientos entre el ejército y fuerzas federales con los presuntos delincuentes. Es decir, siguen dándose muertos, bala ceras, secuestrados, robos, asaltos, pero los integrantes de las fuerzas armadas y policíacas de México soltaron menos tiros, Caramba, ese es un buen parámetro de evaluación.

 

Segunda: el señor Presidente volvió a viajar al Vaticano (obviamente con esposa y canchanchanes varios), para volver a invitar al Papa que venga a México, a regalarle una virgencita de Guadalupe (como si no hubiese parafernalia religiosa en el Vaticano), y una playera de los poderosos ratones verdes (como si el papa fuera a rezar por ellos siendo hincha de Argentina, por favor), lo que me llevó a la reflexión: ¿para qué tanta visita al Vaticano?, ¿acaso esas visitas van a traer inversiones, mercado o tecnología a México?. No, solamente control de la fanaticada, que van a estar felices de irse a hincar todos apestosos y sudorosos a las faldas del cerro del cubilete (o a donde armen en escenario), para sentirse bendecidos por el jefe del estado Vaticano.

 

Y la última reflexión: ¿qué habrá pensado el señor presidente después de que al ex presidente Lula, lo trajeron pagándole miles y miles de dólares del erario, (si, no nos confundamos, que esos personajes no van a eventos nomás por la bondad de su corazón, cobran muy bien y en puro billete verde) para que le echara porras a la cruzada contra el hambre y esta semana se aventó la puntada de decir que no, que México nomás no era el milagro del siglo XXI y que lo que se está haciendo aquí, se hizo el Brasil hace 20 años. Independientemente de que nos queramos envolver en la bandera y defender con sangre de patriotas la ofensa del pinche brasileiro (como lo hizo el senador Penchyna)(creo que así se escribe Penchyna), o fuera de qué tenga razón o no, se debe sentir rete gacho que un día le pagas para que hablé bien de ti, para que en menos de un año diga que no, que las cifras que le habían dado cuando vino no eran reales y que por fin no.

 

En fin, que creo que eso sumado a que la economía en cifras oficiales van en picada y las hermosas publicaciones internacionales de diarios especializados en economía poniéndole las orejas de burro a Videgaray, no hicieron una buena semana para el gobierno federal, aunque con el inicio del mundial y la coincidente cuasi aprobación de la reforma energética y de telecomunicaciones, no creo que les importé demasiado, la bronca es a ver cuantos partidos le dura el gusto a la selección, ojalá los pamboleros estén muy contentos con cada gol que metan, ya que aquí nos van a golear diputados y senadores bien y bonito.