“Ooppss he did it again”, oooo mejor conocido como: la hizo otra vez. ¿Quién?, pues el Señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, sí, nos hablo con su aterciopelada y bien domesticada voz, nos volvió a bombardear, cañonear, atacar hasta el hartazgo con spots (ahora sí lo pusieron a leer muchísimos spots, ya que para cada estado difundieron distintos), sobre las líneas discursivas de SU gobierno, que a mí parecer no es más que propaganda, no barata porque la pagamos a precio de oro con los millones que dejó la reforma fiscal que nos saca la lana de la cartera a los mismos de siempre (clases medias urbanas contribuyentes cautivos o en imposibilidad de contratar un despacho carísimo para evadir), para decirnos, que vamos a estar muy bien, que se va a construir, que se va a gastar, peeerooo, técnicamente el trabajo que presume hasta ayer, fue trabajo del poder legislativo, o acaso ya desapareció este o esta validando el “fast track” a ciegas y con legisladores maiceaditos?.
México se mueve, las reformas van a funcionar, estamos poniendo los cimientos del país, y aquí surge la duda de cada año: ¿pues qué carajos llevan haciendo informando los últimos 12 presidentes, si no los cimientos de este país?. Esta es una de las grandes tareas del sistema político mexicano: no hay pasado, no hay rendición de cuentas, cada seis años el sexenio empieza de nuevo con el ungimiento de un Tlatoani que no es pendejo como el anterior, que sí sabe lo que hace, que sí sabe lo que dice y nos va a construir todo un país desde cero.
Para acabarla de amolar, si nos remitimos al inmenso Reyes Heroles (el viejito, no los descendientes), él afirmaba que la forma es fondo y el fondo es forma, y en tal línea de razonamiento mientras el inmenso Presidente afirmaba que ya cambiamos, todos pudimos ver como los oligarcas de este país en sus camionetas o autos de lujo, muchos pagados con dineros públicos, utilizaban como estacionamiento el zócalo de la Ciudad de México, lo que a cualquier otro ciudadano le costaría por lo menos la castración química, arañas, grúas, multas, bajo cualquier pretexto….a no ser que éste sea: vengo invitado por el Presidente de la República, ahí, precisamente ahí, es donde la ley tuerce el rabo y se muere el discurso oficial. No, México no ha cambiado, sigue siendo el país desigual, donde la ley no se les aplica a los poderosos, no hay leyes grandes o chiquitas, hay leyes a secas y debieran ser para todos, yo quisiera que en ese sentido cambiara México, no en el sentido de que los particulares vendan luz y gasolina y los, políticos hagan jugosos negocios, pero en fin, que el cambio es sólo para sus intereses y cosas sin importancia para la nación, como saber quienes va a llenar ahora las bolsas de billetes. Cambiamos todo para que todo quedara igual.


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