El milagro de la vida

Luz María Hernández   (Última parte)   Iniciamos junio, en tres días conmemoraremos el Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA), que según la página web del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) es “…una de las herramientas principales de las Naciones Unidas para impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en todo el mundo. A lo largo de los años, esta celebración ha crecido hasta convertirse en una plataforma global en la que participan personas de más de 100 países. Además, es TU DÍA, el día en el que puedes actuar por el medio
junio 1, 2014

Luz María Hernández

 

(Última parte)

 

Iniciamos junio, en tres días conmemoraremos el Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA), que según la página web del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) es “…una de las herramientas principales de las Naciones Unidas para impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en todo el mundo. A lo largo de los años, esta celebración ha crecido hasta convertirse en una plataforma global en la que participan personas de más de 100 países. Además, es TU DÍA, el día en el que puedes actuar por el medio ambiente, de tal forma, que la suma de todas las acciones individuales generen un gran impacto positivo en el planeta.”

 

Desde estas líneas hago votos para que todo junio, todo el año y todos los años, transformemos nuestro comportamiento y asumamos una gran responsabilidad con el medio ambiente.  Si nuestras costumbres y tradiciones nos han llevado a crear fenómenos que no podemos controlar, es momento de convertirnos en agentes de cambio.  No dejaré de insistir en la necesidad cambiar nuestra perspectiva de la vida. 

 

Nuestra actitud muestra una gran falta de memoria.  Parece que hemos olvidado que desde los orígenes el agua, el aire, la materia, lo orgánico han estado íntimamente unidos.  Nuestra desmemoria nos ha llevado a romper esa unión.  Si no aceptamos, de una vez por todas, hacer un balance de todo aquello de lo que somos los únicos responsables, alguien seguirá sufriendo las consecuencias de nuestras acciones en algún rincón del mundo.  ¿Cuántos hombres, mujeres, niñas y niños dejaremos a las orillas del camino mañana? 

 

Hay buenas noticias.  A pesar de todo.  Ahora son pocas, muy pocas para el daño, en algunos casos irreversible, que le hemos causado al planeta.  En medio del egoísmo y la absoluta irresponsabilidad de un gran número de seres humanos millones de ONG demuestran que la solidaridad de los pueblos es más fuerte.  Para muestra un botón: la Antártida es un continente de recursos inmensos que ya nadie podrá apropiarse.  Un tratado, firmado por 49 estados, lo convirtió en patrimonio de la humanidad entera.  Otra buena noticia: los gobiernos protegen casi el 2% de sus aguas territoriales, es poco, pero es el doble que hace diez años, los primeros parques nacionales ocupan más del 13% de los continentes crean espacios donde la actividad humana se conjuga con la preservación del suelo, las especies y los paisajes.  Un último ejemplo: Nueva York ha entendido los servicios que presta la naturaleza, sus bosques y sus lagos proporcionan el agua potable de toda la ciudad.  Estos acuerdos entre los seres humanos y la tierra  pueden convertirse en la regla y dejar de ser la excepción. 

 

¿Y si agregamos nuestra buena noticia a las pocas existentes?  Los invito a visitar la página del PNUMA y registrar sus acciones… http://www.unep.org/spanish/wed/about/ Espero que las buenas noticias registradas desde Toluca (segunda ciudad más contaminada de México, no lo olvidemos) sean muchas y estén enfocadas a un cambio permanente de actitud no solo a una actividad de un día.

 

[email protected]

@10aRegiduriaTol

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