El IEEM no ha sido, y no es, un instituto confiable

El IEEM no ha sido, y no es, un instituto confiable
Los números no le dan para vivir de la venta del tiraje ni de las pautas publicitarias

Al IEEM, su historia lo condena. No ha sido, y no es, un instituto confiable. Quizá su apuesta sea a la desmemoria colectiva, pero es imposible. Sostener que “en la elección por la gubernatura no hay posibilidades de fraude”, como lo ha declarado su presidenta, Amalia Pulido, en el mejor de los casos es una candidez infantiloide; en el peor, una perversidad. Hoy todavía está vivo el debate de lo que sucedió en 2017, de allí que la precandidata de Morena advierta en su discurso: “no permitiremos que nos vuelvan a robar la elección”. Para que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la autoridad electoral hacen falta hechos, no simples dichos.

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El modelo de negocio de la revista Mundo Ejecutivo es muy curioso. Los números no le dan para vivir de la venta del tiraje ni de las pautas publicitarias. Parece que sus ganancias salen de alquilar el cabezal para promoción de personajes políticos. Simulación.

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Un sector del priismo duro sigue rezongando. No terminan por digerir las formas de hacer política del delmacismo. Añoran el pasado de partido hegemónico. Es justo allí, dónde los exaltados liberan la frustración contenida y afirman que la candidata debió ser Ana Lilia. Ese priismo refunfuña, pero al final se alineará, aunque sea a regañadientes. Entiende que no tiene mañana.

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Las dificultades de Delfina para comunicar son terribles. La maestra se trompica con el verbo. Su dicción es muy mala. Aunque el mensaje es simple y sencillo, ideas básicas, no está logrando conectar, al menos en este arranque. La maestra es popular por lo que representa, no por cómo habla o lo que habla. Tendrá que mejorar muchísimo en los días por venir.

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Alfredo del Mazo inició su gobierno con solo 27 por ciento de aprobación y lo terminará con al menos 40, de acuerdo con el promedio de mediciones. El gobernador anticlimático algo habrá hecho bien, aunque sus críticos no lo acepten, para retirarse con más apoyo que con el que llegó.