El uso que la gran industria hace del agua ha cobrado relevancia en los últimos tiempos, especialmente debido al rechazo que la sociedad ha manifestado ante la compañía Bonafont, en Puebla; a la negativa de la instalación de la cervecera Constellation Brands, en Mexicali; y a los cuestionamientos a Femsa (Coca-Cola) en distintas partes del país.
En el caso de Toluca, el volumen de extracción de agua es extremadamente alto: refresqueras, cerveceras, embotelladoras de agua, automotrices, y demás industrias tienen concesiones que en total alcanzan los 60 millones 376 mil 504 litros de extracción autorizada al día.
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De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), hay 96 concesiones para extracción subterránea de agua. Con este volumen se podría abastecer a 603 mil 765 personas, si se toma en cuenta que una persona requiere 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades tanto de consumo como de higiene.
La concesión de aguas —que en la capital mexiquense genera un impacto más agudo que en otros lados, debido a la concentración de la industria— tiene como antecedente la Ley de Aguas Nacionales (1992), que permitió la sobreexplotación, acaparamiento y contaminación del mercado privado, de acuerdo con expertos.
En contraparte, desde el 2012 una propuesta ciudadana —que cuenta con el respaldo de 198 mil firmas y que plantea un acceso equitativo y sustentable al agua— busca su abrogación. Se trata de la Ley General de Aguas.
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