El PRI mexiquense ha respondido al crecimiento que presume el Partido Verde con un comunicado que reivindica su segundo lugar en las urnas. Bajo el título “El PRI se consolida como segunda fuerza en el Estado de México”, el tricolor contrapone los más de 1.4 millones de votos que obtuvo en 2024 a la expansión territorial y parlamentaria de su competidor. La disputa por el peso político de cada partido empieza por decidir cómo se mide: con sufragios, gobiernos o representantes.
“De más de 1 millón 400 mil votos es el respaldo ciudadano que tiene el PRI en el Estado de México”, sostiene el documento. La comparación se concentra en el Verde, al que coloca en quinto lugar por votación legislativa, y se extiende al PT y al PAN. El mensaje busca defender una posición que el PVEM reclama desde su representación institucional y sus nuevas adhesiones.
El comunicado priista fue difundido antes del encuentro de este sábado en La Marquesa, donde el Verde reunió a sus estructuras municipales y la dirigencia nacional respaldó a José Alberto Couttolenc. Ambas expresiones forman parte de una disputa que empieza a ordenar las posiciones para 2027: el PVEM quiere ampliar su influencia dentro de la coalición gobernante; el PRI busca conservar su condición de principal referencia electoral opositora.

La ventaja que dejó la elección
La reivindicación priista tiene sustento en los resultados de diputados locales de 2024. El cómputo aprobado por el Instituto Electoral del Estado de México en junio de aquel año registró un millón 401 mil 327 votos para el PRI, frente a 715 mil 896 del Verde. La diferencia fue de 685 mil 431 sufragios.
| Partido | Votos para diputados locales en 2024 |
| Morena | 3,219,547 |
| PRI | 1,401,327 |
| PAN | 915,666 |
| Movimiento Ciudadano | 848,225 |
| PVEM | 715,896 |
| PT | 540,530 |
El PRI obtuvo casi el doble de los votos del PVEM y quedó por encima de los demás partidos opositores. Morena, sin embargo, recibió más del doble de la votación priista. El segundo lugar acredita una base relevante y, al mismo tiempo, muestra la distancia frente al partido que gobierna la entidad.
El comunicado contiene una confusión en sus porcentajes. Afirma que el tricolor recibió 48.9 por ciento más respaldo que el Verde, pero esa proporción corresponde a la diferencia calculada sobre los votos del propio PRI. Si la referencia es la votación del PVEM, la ventaja priista fue de 95.7 por ciento.
El problema de fondo está en el alcance que el partido atribuye a esas cifras. Los resultados describen su fuerza en junio de 2024. La afirmación de que esa posición se ha consolidado requiere considerar también lo sucedido durante los dos años posteriores.

El Verde cuenta su representación
El PVEM presenta otro balance. Su dirigencia reporta 19 gobiernos municipales, nueve diputados locales y diez federales, además de incorporaciones de dirigentes procedentes de otras fuerzas políticas. Con esas posiciones sostiene su reivindicación de segunda fuerza estatal.
La diferencia entre votos y representación explica parte de la controversia. El Verde terminó quinto en la votación para diputados locales, pero se convirtió en la segunda bancada. Sus triunfos en coalición, la asignación de representación proporcional y las adhesiones posteriores le han permitido construir una presencia institucional superior a su lugar en el cómputo de sufragios.
El PRI pretende impedir que esa expansión desplace su ventaja electoral del debate público. El Verde, por su parte, busca que su organización y sus cargos se traduzcan en mayor capacidad para negociar candidaturas con Morena y el PT.

Los afiliados, otro terreno de competencia
El comunicado tricolor también reporta 226 mil 556 afiliados en el Estado de México, cifra que atribuye al INE con corte al 21 de octubre de 2026. La utiliza para defender la permanencia de una estructura territorial más amplia que la de sus competidores.
Días antes, Couttolenc había informado que el Verde alcanzó 149 mil 320 afiliaciones válidas. La comparación de padrones se suma así a la de votos y cargos, aunque exige utilizar fechas y criterios equivalentes.
La militancia formal tampoco equivale a una reserva automática de sufragios. Los padrones registran pertenencia partidista; las elecciones recogen decisiones ciudadanas que pueden cambiar entre una contienda y otra. Para ambos partidos, el desafío será convertir organización y reconocimiento en respaldo efectivo.
Los alcaldes que tomaron otro camino
La defensa priista de su fortaleza omite las pérdidas posteriores a la elección. En septiembre, un recuento de Plana Mayor, basado en una publicación de la propia dirigencia, identificó 13 alcaldes reconocidos dentro de sus filas, frente a los 17 atribuidos al partido después de los comicios de 2024.
Entre los cambios de militancia documentados están los de Manuel Vilchis Viveros, de Zinacantepec, incorporado al PVEM; Saray Benítez Espinoza, de Mexicaltzingo, que pasó a Morena, y Miguel Ángel Ramírez Ponce, de Lerma, quien también dejó al tricolor y se acercó al partido gobernante.
El cuarto caso de aquel recuento fue Ivette Topete, de Amecameca, quien dejó de aparecer en la relación difundida por el PRI. Su distanciamiento debe distinguirse de las otras salidas: esa información no acreditaba una renuncia formal ni su incorporación a otra organización.
Las bajas modifican la presencia territorial con la que el partido se prepara para 2027. Cada alcalde que cambia de militancia conserva el cargo obtenido y puede trasladar relaciones políticas hacia su nuevo destino. Los votos permanecen registrados bajo las siglas de 2024; sus representantes ya no necesariamente.

Las salidas alcanzan al Congreso
La bancada priista también se ha reducido. Lilia Urbina Salazar notificó su separación definitiva mediante un oficio fechado el 1 de julio de 2026 y solicitó ser considerada diputada sin partido. Con esa baja, la fracción quedó en seis integrantes, según el reporte publicado entonces.
Antes se había separado Paola Jiménez Hernández, quien posteriormente formalizó su incorporación a Morena. Ambas salidas disminuyeron la representación efectiva del PRI durante la legislatura.
Fuera de los cargos actuales, la exdiputada y exsecretaria de Turismo Evelyn Osornio Jiménez hizo pública en septiembre su renuncia, formalizada desde julio. En octubre, el exalcalde de Naucalpan David Sánchez Guevara anunció su salida del PRI y su afiliación al PAN para participar en el proceso interno de ese partido.
El tricolor tiene un argumento válido frente al Verde: en la última elección legislativa recibió una votación considerablemente mayor. Su comunicado deja fuera, sin embargo, la dificultad para conservar a quienes integraban su representación y sus estructuras. La disputa por el segundo lugar se resolverá en 2027 con una nueva votación, a la que ambos partidos llegarán con una organización distinta de la que tuvieron en 2024.


Síguenos