«El Ronco», otro engendro del sistema

Los policías denunciaron a su jefe por cobrarles. Años después murió junto a «El General», el hombre que protegía en México a uno de los fugitivos más peligrosos del mundo.
noviembre 7, 2026

Quienes le escribieron a Alfredo del Mazo el 11 de junio de 2021 se presentaron como policías. En la carta pusieron el nombre de uno de sus jefes, Edwin Antonio González Córdoba. Acababa de llegar, según el escrito, a la Dirección de Despliegue Regional de la Policía de Investigación del Estado de México. «Nos exige dinero», decía el escrito.

Se lo exigía, dijeron, para hacer lo que ya le tocaba por el cargo. Los policías afirmaban haber acudido antes al vicefiscal y a Iván Jacobo Martínez Gutiérrez, a quien identificaban como coordinador general de la corporación. Alejandro Jaime Gómez Sánchez era entonces el fiscal. La denuncia circuló en Facebook, en la página Escena Delictiva-MP. Cinco años después, cuando volvieron a publicarse fragmentos, seguía faltando un papel más sencillo que la carta misma. El acuse que dijera si alguien la recibió y quién.

La carrera de González se deja leer desde ese punto, a mitad de camino. En los reportes de su muerte lo llamaron exdirector operativo. El organigrama de la Fiscalía distingue la Dirección de Operaciones de la de Despliegue Regional. Las dos dependían de la Coordinación General de la Policía de Investigación. La carta sitúa a Iván Jacobo al frente de esa coordinación, por encima del cargo que atribuía a González. De la firma que lo nombró y del último sueldo que cobró sigue faltando el documento. Para abril de 2022, extrabajadores de la Fiscalía ya llamaban comandante a «El Ronco» y señalaban a Guillermo Garay Mendoza como nuevo director de Despliegue Regional.

A la izquierda Edwin Antonio González Córdoba «el ronco», a la derecha, Edgar Aarón Vázquez Alvarado, «El General», junto a quien fue abatido. /Foto: RRSS.

El millón

En abril de 2022, con José Luis Cervantes recién llegado a la Fiscalía, extrabajadores de la dependencia hablaron de un millón de pesos al mes. Se lo atribuyeron a un hombre al que llamaban «El Ocra», señalado por robar combustible. David N., identificado con ese apodo, había sido detenido en Pachuca en 2020. Según los extrabajadores, al caer contó que pagaba por protección. La ruta del dinero que describieron pasaba por «El Ronco», seguía por Bertín Gutiérrez Gutiérrez y, en su versión, llegaba hasta Iván Jacobo. La declaración de «El Ocra» y los recibos de aquel dinero siguen fuera del expediente público.

A González se le atribuye la jactancia de ser «el policía más rico de México». Sigue faltando una grabación o un testigo identificable que la confirme. En la versión de los extrabajadores, el millón mensual era el precio que «El Ocra» pagaba por protección y que «El Ronco» habría hecho llegar a otros mandos. Ese testimonio pone una cifra al negocio y deja abierta la cuenta personal de González. ¿Cuánto se quedaba y quién más le pagaba?

Los extrabajadores también lo señalaron por presunta protección a gente de la Familia Michoacana y del Cártel Jalisco Nueva Generación. En el mismo testimonio hablaron de cobros de piso y extorsiones en Naucalpan y Tlalnepantla, y ligaron a González con el hombre que los manejaba. Lo llamaban «El 20». Cuando las autoridades le pusieron nombre a «El 20», apareció el del Cártel Nuevo Imperio. Era Néstor Arturo López Arellano, identificado como uno de sus jefes. Lo detuvieron en julio de 2024 en un restaurante de Polanco.

Por aquellos años «El Ronco» aparecía también en redes. El reportero Carlos Jiménez dijo haberlo exhibido en sus todoterrenos con gente de Los Julios, una banda de Atizapán de Zaragoza señalada por extorsiones y despojos. En esa banda hay otro nombre que viene de la policía. Alejandro Maya, «El Bebé», había pasado por la Fiscalía mexiquense y por la policía municipal de Tlalnepantla. Los reportes lo señalan como presunto protector de Los Julios. En mayo de 2023 iba en un BMW rojo con Alan Parrales, a quien las investigaciones identificaban como cabecilla del grupo. Los atacaron a tiros en Atizapán y Parrales murió. El rastro de Maya lleva a Los Julios. Sigue pendiente establecer si trató con González o recibió órdenes suyas.

Davida «N», conocido como «el Ocra» fue detenido y señaló pagar un millon de pesos mensuales por protección de las autoridades, presuntamente «el ronco» recibía ese dinero para llevarlo a superiores. /Foto: FGJEM.

Los que sabían a quién llamar

La mañana del 4 de junio de 2024, el comandante Raúl Benoni Gascón Núñez iba al trabajo en una Ram negra de la Fiscalía. Dirigía el grupo Tultepec de la Policía de Investigación. Lo mataron a tiros. Al reconstruir el caso, un semanario local recogió de fuentes anónimas de la corporación la versión de que, días antes, el grupo había detenido a tres presuntos ladrones de combustible. «El Ronco», dijeron esas fuentes, habría intervenido para que salieran libres. Sigue pendiente contrastar esa versión con los acuerdos de libertad. El señalamiento se refiere a la supuesta intervención tras las detenciones. La autoría del homicidio es una incógnita distinta.

El negocio del combustible abarcaba más que la toma clandestina. Los informes sobre Nuevo Imperio describían robo de gas LP en ductos de Pemex por la zona de Tula y reventa en el Estado de México. El grupo tenía presencia en el corredor de Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán, Huixquilucan y Cuautitlán Izcalli, con registros en municipios más al norte y en alcaldías capitalinas como Azcapotzalco y Miguel Hidalgo. Los informes ministeriales describieron vínculos con expolicías y antiguos funcionarios de Naucalpan. El parte federal de 2026 ubicó a la organización en el Estado de México, la capital y Morelos y le atribuyó además extorsiones, despojos, homicidios, lavado y tráfico de droga hacia Estados Unidos y Canadá.

Una célula a la que la policía capitalina llamó Los Malportados permite ver de cerca otro negocio. El 14 de mayo de 2024 secuestraron en Iztapalapa a un hombre de 34 años y a un adolescente de 13. El menor salió tras una negociación. Para encontrar al adulto, los investigadores siguieron el rastro hasta Los Héroes Tecámac. Lo rescataron y detuvieron a siete personas. El jefe de la policía capitalina situó a esa célula en la órbita de Nuevo Imperio y señaló que, tras la caída de «El 20», Gustavo Aldair, «El 19», asumió el liderazgo. A «El 19» lo detuvieron en un club de playa de Acapulco en agosto de 2025. En la investigación pública de esos secuestros el nombre de González no figura.

Raúl Benoni Gascón Núñez dirigía el grupo Tultepec de la Policía de Investigación, al ir a su trabajo el 4 de junio de 2024 lo mataron a tiros. Fuentes señalaron que «el ronco» hizo gestiones para que los asesinos salieran libres. /Foto: RRSS.

Los nombres detrás de la frecuencia

En 2022, los extrabajadores de la Fiscalía señalaron también al hombre al que identificaban como comandante regional de Naucalpan, Óscar Patricio García Arciga, «El Pato». Le atribuyeron proteger a «El 20», el mismo jefe de plaza con cuyos cobros ligaron a «El Ronco». Es el cruce más concreto dentro de la Policía de Investigación. El testimonio apunta a un jefe criminal común y deja pendiente establecer quién daba órdenes a quién.

Los informes ministeriales sobre «El 20» publicados en 2023 daban otros nombres. Iván Ramírez García, «Clever», había sido policía municipal de Naucalpan. Maricela García había trabajado en el C4 del municipio y, según esos informes, monitoreaba la frecuencia policial para la organización. También figuraban un exsubdirector operativo identificado como «Ferto» y un expolicía, Edgar Posadas, «El Piolas». En la policía estatal, los informes describían infiltración sin publicar los nombres de los agentes. Los nombres de Naucalpan remiten a la estructura de «El 20». A quién reportaban dentro de ella y si alguno trabajaba para «El Ronco» siguen siendo preguntas distintas.

Los policías que escribieron en 2021 conocían el nombre de su jefe y el cargo que ocupaba, según su carta. Los extrabajadores de 2022 describieron una ruta por la que pasaba dinero de un huachicolero. En 2024, fuentes de la corporación volvían a mencionar a González al hablar de la liberación de tres detenidos. De sus órdenes, de los agentes que las recibían y de la respuesta de la Fiscalía a esas denuncias faltan las constancias.

Milton Morales Figueroa, jefe de una unidad de inteligencia de la policía capitalina fue asesinado en 2024. Las investigaciones ponern a «el general» detrás del caso. /Foto: RRSS.

El domingo de Milton

El 21 de julio de 2024, Milton Morales Figueroa, jefe de una unidad de inteligencia de la policía capitalina, estaba de descanso. Había ido a una pollería en Coacalco. Un hombre bajó de un Aveo blanco, se acercó por detrás y le disparó. La reconstrucción ministerial siguió el trayecto de los vehículos hasta un taller en Tequisistlán, donde los participantes se habrían reunido antes de la emboscada y al que regresaron para cambiar de vehículos. Los investigadores sostienen que lo habían vigilado desde su domicilio. Las autoridades mexicanas señalaron como presunto autor intelectual a Edgar Aarón Vázquez Alvarado, «El General», fundador de Nuevo Imperio. El señalamiento recaía sobre Vázquez. El expediente público del asesinato no vincula a González con la emboscada.

Ryan James Wedding había representado a Canadá en snowboard en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City de 2002. Años después, los fiscales de California lo acusaron de dirigir una red que compraba cocaína. /Foto: RRSS.

El hombre que protegía a Wedding

Ryan James Wedding había representado a Canadá en snowboard en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City de 2002. Años después, los fiscales de California lo acusaron de dirigir una red que compraba cocaína en Colombia, la movía por México y la almacenaba en el sur de California antes de mandarla a Canadá y a otros puntos de Estados Unidos. Le atribuyen haber ofrecido una recompensa por un testigo asesinado en un restaurante de Medellín en enero de 2025. Entró en la lista de los diez más buscados del FBI. Estados Unidos llegó a ofrecer hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura o condena. El Tesoro lo situó entre los fugitivos más peligrosos del mundo. Wedding quedó bajo custodia estadounidense en enero de 2026 y se declaró no culpable.

El hombre que lo protegía en México, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se llamaba Edgar Aarón Vázquez Alvarado. «El General» se valía de sus fuentes policiales para localizar a personas que Wedding buscaba. Washington lo sancionó en noviembre de 2025 junto con tres empresas que le atribuyó. Dos vendían combustible al mayoreo y tenían sede en Atizapán, VRG Energéticos y Grupo RVG Combustibles. La tercera, Grupo Ares Imperial, era de seguridad privada. En el diagrama de la OFAC, Vázquez aparece debajo de Wedding con una función explícita. Protector.

La hipótesis que une los dos expedientes es que «El Ronco» operaba la cobertura policial de «El General», y que ese oficio pudo enriquecerlo mientras el cártel protegía a Wedding. Una publicación tras el operativo atribuyó a González esa cobertura sin identificar la carpeta que la sustentaría. El testimonio de 2022 permite ver qué se le atribuía en la práctica. Mover dinero de protección y estar ligado a los cobros de un jefe de Nuevo Imperio. La OFAC identifica la función de Vázquez. El dinero que habría llegado a González por esa vía sigue sin rastro documental público.

Cuadro oficial de personas y empresas sancionadas el 19 de noviembre de 2025. /Foto: OFAC.

El otro muerto

El 5 de noviembre de 2026, agentes federales preparaban cateos en Naucalpan. Según el parte oficial, los ocupantes de un vehículo les dispararon. Los agentes respondieron. Murieron dos hombres y el gobierno dio un solo nombre, el de «El General». El segundo se conoció esa noche por reportes periodísticos que citaron a fuentes oficiales. Era Edwin Antonio González Córdoba. Carlos Jiménez sostuvo que había tratado de ayudar a Vázquez a escapar. El comunicado dejó sin precisar quién manejaba y quién disparó. El exmando acabó en el mismo vehículo que el hombre encargado, según Washington, de proteger a Wedding en México.

Al día siguiente circuló una despedida de WhatsApp atribuida a Arturo Espínola Sánchez, séptimo regidor de Calimaya. En la foto había tres hombres. La publicación identificó a González a la izquierda y al regidor en el centro. «Descanse en paz, carnal», decía el mensaje. Es la última aparición pública de «El Ronco» en esta historia. Sobre cuándo se tomó aquella foto y de dónde venía el trato entre ambos, el mensaje guardaba silencio.

En México, la historia del policía que acaba al servicio de quienes perseguía se ha contado muchas veces. En 2024, un tribunal estadounidense condenó al exsecretario de Seguridad Pública Genaro García Luna por delitos ligados a la protección que dio al Cártel de Sinaloa. En el caso de «El Ronco», los primeros en ponerle nombre al problema fueron policías. En la carta hablaron del dinero que les exigía su jefe. Cinco años después, ese jefe murió junto al protector de uno de los fugitivos más buscados del mundo. Entre la carta y el vehículo queda la pregunta que solo los archivos de la Fiscalía pueden contestar. ¿Qué hizo la institución con lo que sus propios policías denunciaron en junio de 2021?

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