El Tri, un matrimonio en crisis 

El Tri, un matrimonio en crisis 
Apariciones  Ser técnico de selección nacional mexicana es similar a la inmensa mayoría de matrimonios de hoy en día. El símil de la entrega del anillo, sería cuando el técnico elegido –entiéndase “el novio”– se torna en el favorito de las mayorías. Empiezan las grandes expectativas, se habla de sus cualidades y también de sus […]

Apariciones 

Ser técnico de selección nacional mexicana es similar a la inmensa mayoría de matrimonios de hoy en día. El símil de la entrega del anillo, sería cuando el técnico elegido –entiéndase “el novio”– se torna en el favorito de las mayorías. Empiezan las grandes expectativas, se habla de sus cualidades y también de sus defectos, pero la mayoría espera que por fin siente cabeza y pueda llevar a la “novia” al ansiado quinto partido.  

La familia de la novia 

La novia” tiene sus cosas, no es nada fácil tenerla contenta. Por principio de cuentas ella tiene una relación tóxica con Doña Tele que hace las veces de la suegra metiche. Pues ella siempre decidirá en dónde sí y en dónde no jugará la novia con el novio y el lugar de vacaciones”, que generalmente es en los Estados Unidos. Allá vive su “tío SUM”, que es un viejo ricachón que siempre les patrocina las vacaciones y los bailes de los novios en aquellos lugares. Aunque por lo general siempre escoge grupos muy “chafas” para no gastar mucho. 

La “novia” tiene aspiraciones de grandeza, sus amigas –tiene muchas que trabajan en los medios– le han dicho que es una potencia, que tiene una belleza bárbara y que está lista, si quisiera, para ser Miss Universo en cualquier mundial. Dicho sea de paso, las amigas y las tías están bastante exageraditas al respecto, porque, aunque es guapa hay muchísimas otras candidatas que tiene mucho mejores atributos físicos, en defensa y delantera. 

La dote

El novio” conoce bien la historia de la novia y la familia. No le gusta mucho, pero se hace buey, ya que la dote” que le dan por un matrimonio arreglado por cuatro años es bastante generosa, para él y los suyos. Con esa dote, que raparte entre los suyos les alcanza para gastar y degustar con singular alegría dos o tres veces por semana en el costoso restaurante “el plantao” de un paisano suyo.  

Cuando se consuma el matrimonio, inicia la luna de miel. Todo es maravilloso, espectacular, perfecto, solo virtudes le ven al novio y a la novia, parece ser la pareja perfecta. Finalmente, ambos encontraron a su media naranja. Todo se perdona, todo se justifica, todos son planes a futuro, todos creemos que esa pareja llegará al quinto partido. 

Los chismosos

Pero como en todas relaciones, con el pasar del tiempo, esta se enfría. Aparecen los pinches criticones a ventilar situaciones que ven en la pareja. Le empiezan a ver defectos a la novia: que su belleza no es de verdad, que tiene las bubis operadas”. “Que acostumbra irse de fiesta con sus amigas”. “Que se porta como diva”, etc. 

Del novio, ni se diga, los chismosos” hacen notar algunos errores: que si elije mal”. Que prefiere ir a ver a su familia que estar al pendiente de su pareja”. “Que siempre hace lo mismo, que no busca variedad en su relación”, en fin. 

Los desmentidos

A los novios les molestan enormemente esos “chismes” y hacen declaraciones afirmando que su relación –aunque con algunos problemitas– es única e indestructible. Según ellos, “siguen enamorados como el primer día y confían plenamente el uno en el otro”. Es más, aseguran que lo mejor de su relación está por venir, que el fruto de ese amor “nacerá” a mediados de diciembre y que le pondrán por nombre “quinto partido”. 

Entonces todos los blasfemos arderán en el infierno. Habrán callado bocas y esa pareja habrá ingresado a la posteridad del amor perpetuo en la historia.  

Callar boca

De verdad ojalá esta historia o analogía que comenzó cuando se juraron amor perpetuo tenga ese final feliz que TODOS deseamos. Ojalá se nos achicharre la boca y nos saturen con cien puntadas de cátgut los labios. Esta pareja de Martino-Selección cumplió el objetivo ansiado llegando a donde otras selecciones jugando un mundial fuera de casa jamás han logrado. 

Si así sucediera, aún con la boca cerrada y los labios suturados como parte de ese clan de chismosos” que no saca matracas, ni pompones solo por nacionalismo les estaría agradecido y aplaudiría sin menoscabo alguno el inusitado logro que todos ansiamos se consume algún día. Eso lo deseamos todos. 

El oficio y sus deberes

Pero la función del periodista es diferente. La misión no solo es creer y dar como cierto lo que alguien simplemente dice o afirma. Este oficio no es solo la difusión de información, sino también el análisis, la interpretación de la misma y de los hechos para emitir así nuestra propia interpretación y opinión. No como una verdad absoluta, sino para que los lectores puedan tener mejores elementos y argumentos para emitir su propio juicio, a veces coincidiendo y en otras disentir. De eso se trata este oficio. 

Todos los extremos son dañinos. Sacar los pompones y matracas para aplaudir a una selección que muestra pocas virtudes futbolísticas solo por el hecho de que se comparte nacionalidad y raíces es una decisión que puede tener y tomar un aficionado, pero nunca un periodista que se precie de serlo. Tampoco cuando sin razón y como consigna o por ser parte de un personaje se da de palos cual piñata a un equipo o personaje, que también los hay.  

Verdades a la carta

Como en todas las profesiones y oficios del mundo hay comunicadores y periodistas muy malos, otros regulares y existen los buenos y brillantes. ¿Quién los elije? Ustedes los lectores o sus seguidores. Es el público quien decide a quién no creer y a quién sí creerle, a quién leer o a quién no. Las redes sociales han brindado la oportunidad de que existan las verdades a la carta”, los que coincidan con lo que pensamos y sentimos, serán verdaderos periodistas. Quienes piensen diferente, serán calificados como chayoteros” o vendidos por obscuros intereses.  

Si me permiten la expresión el periodista deportivo es una especie de doctor” que da un diagnóstico sobre las enfermedades o dolencias de sus “pacientes”, ya sea un equipo, un jugador, entrenador, directivo o dueño. Pero como sucede con la medicina, no siempre los diagnósticos son acertados, a veces por ignorancia, otras por negligencia. En ocasiones el diagnóstico no convence, ni le gusta al paciente, pero puede ser cruel, real y hasta fatal. 

Quien está sometido al escrutinio público como es la familia futbolística debe tener la piel gruesa para interpretar las críticas y no padecerlas. Tiene que hacer oídos sordos ante la información o análisis infundado y apertura para sacar provecho a los juicios duros pero certeros, que le permitirán mejorar.  

¿Obligación de la afición? 

En los nuevos tiempos no se puede poner a todo en el mismo costal. Hay aficionados cuya lealtad es extrema, apoyan y apoyan y vuelven apoyar de manera irrestricta e incondicional. Esto debe tomarse como una decisión PERSONAL no una obligación. Hay otros aficionados que aplauden lo bueno, censuran lo malo, critican sin menoscabo lo que no les gusta. Esto también es una decisión y convicción. 

Tener una postura crítica NO necesariamente te hace enemigo, son posturas, puntos de vista todos ellos respetables. Sin embargo, muchos jugadores están lejos de entender este rol, quieren apoyo, aplausos, irrestricto incondicional, casi obligatorio apelando a la simple nacionalidad. Hay una enorme confusión en los conceptos.  

Tan es así que Héctor Herrera, que en la cancha con el Dinamo de Houston es un zombi futbolístico, que no pesa, que no produce se fue contra la gente que hoy está criticando el funcionamiento de la selección. “Nunca voy a callar bocas, uno trabaja para sí mismo, para la gente que está con nosotros. Hay miles de aficionados que están al cien, los que no estén, su opinión cuenta, pero en el Mundial cambian y se suben al barco”. ¿Acaso debemos decir que está viviendo un buen momento futbolístico? Eso es imposible. 

El “tata” Martino está igual o peor de confundido que Herrera. En la semana aplaudió a un periodista de Tijuana que le hizo una pregunta muy interesante. Sin embargo, el técnico argentino exageró. “Afirmó que en 4 años era la primera pregunta sobre futbol que le hacían” y aunque no estoy de acuerdo, a final de cuentas es su perspectiva. Sin embargo, fue rotundamente contradictorio, ¿saben por qué? Porque esa pregunta que tanto le gustó JAMAS la respondió al reportero, porque la pregunta del reportero llevaba incluida la respuesta y solo asintió. 

¿Le gustan las preguntas con respuestas incluidas para que solo diga sí o no? Martino, a quien Doña Tele tiene secuestrado para entrevistas mano a mano, para evitar estos conflictos debería mandarnos un cuestionario para que nos indique a los periodistas qué y cómo preguntar. Listo, problema solucionado, sube a todos a su barco. Lo cierto es que el técnico no tiene respuestas ni en las conferencias ni en la cancha para dar solución al muy pobre desempeño futbolístico. 

¿Tri deshauciado? 

Hoy nadie puede negar que ese Tri de Martino futbolísticamente está enfermo. El equipo no goza de cabal salud ni en lo colectivo ni en lo individual. ¿Está desahuciado para el mundial? Por los síntomas que tiene HOY, eso parece; Corona y Raúl, sus hombres clave del inicio del proceso quizá ni puedan ir, otros como Herrera y Guardado, con un muy pobre nivel futbolístico. Sin embargo, usted y yo también hemos visto enfermos casi terminales, que de último momento se curan milagrosamente.  

Precisamente eso es lo que esperamos del Tri. Qué el enfermo se cure en Qatar, que es lo que importa, pero hoy lo vemos muy enfermo. ¿Se puede curar? ¡Por supuesto! Es más, debería curarse. Nadie puede negar la calidad de un Lozano, de Vega, de Charly, de Edson, de Ochoa, de Montes. Pero para que el enfermo se cure, necesita un trabajo de equipo, porque individualmente no tiene elementos para hacer diferencia en un mundial. Y el problema de Martino es precisamente que su equipo, como equipo no funciona ni a la ofensiva, ni a la defensiva.  

Reconciliación

Por lo que se ve en cada juego hoy por hoy, pensar en un quinto partido es más un acto de fe que una posibilidad basada en el análisis deportivo del momento. Pensar eso, no nos hace malos mexicanos, ni apátridas, ni reventadores es lo que hay en este momento, nos guste o no.  

Hoy el “matrimonio” de la selección está en crisis, el divorcio parece inminente, irremediable. Si las parejas necesitan terapia de pareja, la relación necesita una terapia futbolística de autocrítica para tomar decisiones correctas y dejar las incongruencias de hablar de cambios generacionales, cuando se apuesta por una tercia de porteros sub-40.  

¿Puede existir reconciliación? Sí, siempre y cuando Martino tome las decisiones correctas en Qatar y obtenga un funcionamiento, que desde hace más de dos años se perdió en el camino. 

El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”. Gabriel García Márquez 

Ignacio Suárez Mercado «el fantasma»  

www.fantasmasuarez.com

Twitter @fantasmasuarez