Faltan solo 75 días para la elección de personas juzgadoras en el Estado de México, y quizá apenas el 1% o 2% de los 13 millones de votantes mexiquenses conozcan a los candidatos. ¿Quién podría memorizar los nombres de los 16 aspirantes a la presidencia del Poder Judicial? Ni hablar de los inscritos para el Tribunal de Disciplina. Retener los nombres de quienes buscan ser magistrados o jueces parece una misión imposible. Las intenciones de la reforma judicial son loables, pero su ejecución ha sido, hasta ahora, deficiente.
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Irán la basura 49 millones de boletas
Se han impreso 53 millones de boletas para la elección judicial en el Estado de México. Sin embargo, la mayoría terminará en la basura. En el mejor de los casos, solo un millón de personas votará, utilizando alrededor de 4 millones de boletas. Esto significa que 49 millones serán destruidas. El desperdicio económico es enorme, pero quizá sea el menor de los problemas.
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Desinformación: El peor enemigo de la democracia
Pareciera que las cosas se hacen deliberadamente mal para desalentar a la ciudadanía y enterrar el optimismo por el cambio. La mayor falla radica en la limitada difusión, incumpliendo el principio de máxima publicidad. El trabajo del INE y el IEEM ha sido, hasta ahora, más que mediocre. Quienes decidan votar lo harán casi a ciegas, sin saber realmente a quién eligen, por qué o para qué.
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El estigma mexiquense
En la lista de las «10 Mejores Ciudades de México para Vivir 2025», no aparece ni una sola del Estado de México. Ninguno de sus 125 municipios reúne las calificaciones mínimas, ni siquiera Huixquilucan, a pesar de que algunos la consideran la «Disneylandia Mexiquense». Mérida, Querétaro, San Luis Potosí, San Pedro Garza García, Guadalajara, Monterrey, La Paz, Puebla, Xalapa y Campeche lideran el ranking. La diferencia no está en el dinero —aquí hay más presupuesto—, sino en la calidad de los gobiernos. Penoso y lamentable.
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Arturo Piña García, su pasado lo condena
Arturo Piña García, tres veces alcalde de Villa de Allende —un municipio donde 8 de cada 10 habitantes viven en pobreza— y dos veces diputado, es un ejemplo claro de aquellos políticos que rentabilizan las necesidades colectivas para su beneficio. Ahora dirigirá al PRD, pero su pasado lo describe y lo condena. Poco puede esperarse de su liderazgo.

