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En el horno la nueva narrativa global

En el horno la nueva narrativa global

Reunidos en Dubái algunos de los “mejores pensadores de contribuirán con nuevas ideas para el futuro”. Ahí estarán poniéndose de acuerdo en cómo moldear el pensamiento de la población global

La crisis sanitaria ocasionada por el SARS-Cov-2 es la más grave de los últimos 100 años. El freno puesto a la economía global durante el primer año de la pandemia derivó en otra crisis, igualmente inédita, de carácter económico, que sumió a la mayoría de los países del mundo en altos niveles de decrecimiento y hoy nos mantiene a la puerta de un severo problema inflacionario. No sólo nuestra economía sino la de muchos otros países del mundo, incluídos los Estados Unidos de Norteamérica, están viendo crecer su tasa de inflación a niveles nos vistos desde hace 20 o 30 años.

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De cara a esta situación, hay una iniciativa por parte de Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) para construir una “narrativa” que afirme una “historia autorizada” para convencer a las personas sobre por qué se necesita “un gran reinicio de la sociedad y la economía global”. Así es, reunidos en Dubái, a partir de la semana pasada, algunos de los “mejores pensadores de una variedad de geografías y disciplinas, incluidos futuristas, científicos y filósofos, contribuirán con nuevas ideas para el futuro”, dice el propio WEF. 

Esta reunión es relevante para el mundo entero porque ahí se gestarán las líneas generales del cómo se nos dirá que debemos pensar a partir de ahora. Hay que expresarlo con las palabras más claras posibles: ahí estarán poniéndose de acuerdo en cómo moldear el pensamiento de la población global. Lo que ahí se exponga, discuta y acuerde constituirá el conjunto de argumentos con los que a partir del próximo año se nos busque convencer de que esta gran crisis tiene una salida y esa es la que este movimiento globalista proponga. 

Es muy seguro que los argumentos centrales de la narrativa que se hornea bajo los auspicios del WEF estén encaminados a responsabilizar a la población de los problemas globales (ecológicos, económicos, de salud, migratorios, etc.), nublando la visión de lo que las élites globales han hecho (o dejado de hacer) por (o más bien contra) el planeta. También es altamente probable que se geste la manera de incubar la idea sobre lo importante que es la opinión experta de los técnicos y especialistas en todo: economía, finanzas, desarrollo, estado de derecho, salud. La tecnocracia no debe debilitarse -sostendrán. Y habrá argumentos igualmente fuertes para que todos crean en la idea de que el planeta está en un problema climático y por ello la mayoría debe transitar hacia las energías limpias, las ciudades inteligentes, la reducción de gases de efecto invernadero y todos esos nichos en donde ahora están los grandes negocios globales.

Klaus Schwab, el fundador y director del WEF, declaró públicamente que “la iniciativa de la Gran Narrativa y el Encuentro de Dubái serán un poderoso catalizador para dar forma a los contornos de un futuro más próspero e inclusivo para la humanidad que también sea más respetuoso con la naturaleza”. El evento forma parte de una agenda que tiene como idea central el “gran reseteo” y que se lanzó en el Foro Económico de Davos, el año pasado, por el propio Schwab. El planteamiento básicamente consiste en decir: olvídense de todo lo que creían, pues esta crisis nos ha mostrado que estábamos equivocados, así que hay que resetear nuestra mentalidad (tal como se hace con una computadora) y a partir de ahora debemos pensar diferente. ¿Y en qué sentido debemos pensar? 

La idea del señor Schwab es que el capitalismo tiene que re-iniciarse, porque el actual modelo económico ya no da mas, así que debe re-hacerse todo, incluyendo un nuevo pacto social. Dicho en otras palabras: nuevas reglas de mercado y nuevas leyes para los ciudadanos. Quien está en condiciones de conducir este cambio es el sector privado, dice el plan del “gran reseteo”.

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Así, tras esta reunión de “pensadores” del futuro, vendrán no sólo la publicación de algunas de las propuestas ahí formuladas, sino que se echará a andar la maquinaria de producción de ideas para transmitir las mismas en todo el mundo y apuntalar una agenda en la que se ponga en el horizonte de todos y cada uno de nosotros un “fin superior” al que hay que contribuir. Ese fin implicará sacrificios, costes, cargas, algunas bajas y nuevos principios que tendrían que seguir todo mundo. Por eso se requiere una narrativa que explique, respalde, nos haga entender, nos convenza.

No nos extrañe que lo que salga de ahí luego tome cuerpo en forma de políticas públicas, planes y proyectos de desarrollo, justificados en el gran argumento del cambio de mentalidad que se vuelve imperioso. Hay que estar atentos a las ideas que ahí se incuban. Ojalá podamos comentarlo aquí mismo.