Incluso antes de la llegada del 3 de mayo, la celebración ya había comenzado. En algunas comunidades de Toluca, las campanas de las iglesias dieron la señal, y en punto de las 8:00 de la noche, hombres, mujeres y niños se reunieron en el templo con una cruz en los brazos.
En un pueblo, a 30 minutos de la ciudad, los abuelitos de San Marcos Yachihuacaltepec, desconocen la fecha en la que dio inicio la celebración a la Santa Cruz; sin embargo, recuerdan que desde su infancia las cruces que guardan en sus hogares son símbolo de protección, y año con año deben ser celebradas como signo de fe.
Aquí, en una esquina del pueblo, están a la venta anillos de flores frescas y mantos blancos que adornarán la Cruz, casi siempre de madera. Por la calle principal desfilan familias completas, la celebración no es exclusiva para aquellos que se dedican a trabajar en la construcción, o de los “maestros” como suelen llamar a quienes laboran una jornada de 8 a 10 horas bajo el sol y en las alturas, al albañil.
Por la noche, poco antes de que el reloj marque los primeros minutos del día, en el punto más alto del pueblo, los pobladores suben a las tres cruces a orar, agradecer y hasta celebrar; el festín se acompaña de música, cohetes, pan y el tradicional atole de “pinole” que elaboran las amas de casa. Aunque según dicen, la tradición se está perdiendo, y la algarabía por la fecha se limita ahora a asistir a misa y colocar flores y luz al objeto religioso.
En San Marcos, el 3 de mayo se celebra a los albañiles y por ello, algunos “patrones, ofertan a los festejados una comida para celebrar; esto a cambio de que el “maestro” lleve flores y veladoras a la cruz que “guarda y protege” la casa que está aún en construcción.


Síguenos