Ni la lluvia pudo evitar el encuentro de la sociedad, el sábado veintiséis de septiembre de dos mil quince en la ciudad de México y en muchas partes del país, el apoyo por los cuarenta y tres maestros en formación de Ayotzinapa, fue más que evidente.
Relacionado al tema, respecto a la reunión de los padres de familia de los estudiantes, con el titular del ejecutivo, Anabel Barrera Hernández, en su columna “el encuentro fallido” en el diario “La Jornada” del sábado señalado, hace una narración especialmente interesante, en las partes que más llaman la atención de quien esto escribe señala:
“Fueron 20 minutos de espera. Los sacos y corbatas de los miembros del gabinete contrastaban con los sombreros, gorras, huaraches y playeras de los familiares. En la gran mesa era muy visible la desigualdad que persiste entre las familias que no tienen nada y dan todo con tal de encontrar a sus hijos y los funcionarios de este régimen que viven en el confort y supuestamente velan por los derechos de la población”.
Lo que sin duda retrata el México de hoy, que si bien no en las mismas condiciones y dimensiones del porfiriato, si persisten los extremos diferenciales respecto a la sobrevivencia económica de un altísimo porcentaje de mexicanos, que no tienen garantizado incluso el pan diario de cada día.
Acaso es tan difícil para los gobernantes, abrir espacios de sus cerradas agendas, para escuchar a los ciudadanos, grupos y organizaciones entre otros, conocer las condiciones reales e instrumentar soluciones duraderas, que formen a gente de trabajo, para cambiar sus propios contextos económicos.
En el Estado de México, relacionado al informe del gobernador de la entidad, se oferta dialogar, platicar dicen los spots, cuando hace mucho tiempo que los integrantes del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM), hemos solicitado abrir el dialogo, buscando una audiencia, que a la fecha no se da con el titular del ejecutivo estatal.
Esto a pesar de que la toma de nota del SUMAEM, de fecha siete de septiembre de dos mil quince, causa efectos legales inherentes a todas las instancias gubernativas de la entidad, por lo que se reitera el requerimiento de diálogo con el gobernador del Estado de México, a efecto de que se garantice el estado de derecho, que toda entidad democrática debe garantizar a los ciudadanos y a las organizaciones legítimamente constituidas.


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