El hegemonismo de Estados Unidos siete años después de la crisis de 2008 depende de factores ajenos a la supuesta reanimación o crecimiento de su economía diagnosticados por varios organismos internacionales.
Los más recientes pronósticos del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) motivan a algunos a resucitar su apuesta por Washington como motor impulsor de la economía mundial, al anunciar un alza en su crecimiento por encima del tres por ciento en 2015 y 2016.
Si bien tras el estallido de la crisis las miradas se desplazaron hacia los países eme


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