La exalcaldesa de Santo Tomás de los Plátanos, María del Rosario Matías Esquivel, ha vuelto a ser el centro de la polémica tras su detención en Metepec, Estado de México; de acuerdo con el periodista Héctor de Mauleón, al momento de su captura intentó sobornar a los agentes con 5.6 millones de pesos, dinero que escondía bajo su cama, a cambio de su liberación.

Una detención rodeada de lujo y misterio
Matías Esquivel fue aprehendida en el exclusivo fraccionamiento Gran Quinta, donde se refugiaba junto a su hermana. Según la investigación, evitaba ser vista y gestionaba sus contactos a través de su hija, buscando proteger sus intereses.
Curiosamente, en el mismo fraccionamiento operaba la inmobiliaria Ancla, perteneciente al Grupo Ancla. Su director, Cristián Gómez, fue asesinado a balazos en un restaurante de Metepec, un hecho que aún se encuentra bajo investigación.
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Vínculos con el crimen organizado
La exalcaldesa y su esposo, Pedro Luis Hernández de Paz, alias «El Wicho», habrían huido hacia los límites de Guerrero bajo la protección de un grupo criminal con origen en Michoacán, mientras eran investigados en la Operación Enjambre.
Según De Mauleón, Matías Esquivel mantenía una relación estrecha con La Familia Michoacana, grupo criminal que presuntamente financió su campaña en 2021 con 15 millones de pesos. A cambio, la exalcaldesa proporcionaba información sobre beneficiarios de programas sociales y familias con parientes en Estados Unidos, facilitando la extorsión en la región.
Las acusaciones en su contra no se limitan al financiamiento ilícito. Un regidor denunció que Matías Esquivel lo amenazó con el sicario «El Hércules» si se negaba a firmar documentos fraudulentos que autorizaban desfalcos disfrazados de obras públicas. Según las investigaciones, estos fondos terminaban en manos de La Familia Michoacana.
Un plan para perpetuarse en el poder
Al concluir su administración, el grupo criminal maniobró para que su esposo, «El Wicho», ganara las elecciones municipales. Aunque ambos estaban prófugos, él regresó para tomar protesta y designar a un sucesor afín a La Familia Michoacana.
El operativo para capturarlo fracasó. Agentes encubiertos se infiltraron en el municipio, mientras un segundo grupo, acompañado por la Guardia Nacional y la Sedena, aguardaba en los límites. Sin embargo, «El Wicho» detectó el operativo con drones y ordenó bloquear carreteras con pipas. Con apoyo de familiares, pobladores y policías municipales disfrazados de civiles, logró escapar. En las azoteas cercanas, tiradores de La Familia Michoacana protegían su huida.
La sombra de la impunidad
Tras su captura, María del Rosario recurrió a un abogado vinculado con La Familia Michoacana, quien tramitó una serie de amparos, incluyendo uno para su esposo. Este abogado también representa a imputados en el homicidio del notario Luis Miranda y ha defendido a extorsionadores y políticos ligados al cártel.
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Horas después de su detención, una jueza ordenó su liberación. No obstante, la fiscalía mexiquense ejecutó una nueva orden de aprehensión por extorsión, enviándola al penal femenil de Santiaguito.


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