Familiares y amigos realizaron una manifestación con propósito de conmemorar y exigir justicia para Daniel Ortiz, Cornelia Guevara, Jaqueline Pérez, Lupita y Fátima Varinia, entre otras más, todas víctimas de feminicidio. El punto de encuentro fue en la Plaza González Arriata, en el centro de Toluca, en punto de las 10 de la mañana.

En el caso de Fátima Varinia, fue una menor de 12 años, que fue asesinada a manos de sus vecinos hace 9 años.
La madre de Fátima expresó su enojo ante del Poder Judicial por el posible otorgamiento de un amparo a José Juan, uno de los agresores de su hija, ya que en estos días, se determinará si va o no a la cárcel. La madre confiesa que el Poder Judicial le quiere justificar el amparo en argumento de que «ellos también tienen derechos», ella les respondió: «ellos violentaron la vida de mi hija Fátima, violentaron el máximo derecho que tiene un ser humano, y por ende se llevaron a mi hijo Daniel, él fue asesinado en Nuevo León», respondió la madre de Fátima.
¿Quién es Fátima Varinia?
“Ella era estudiante del primer año de secundaria, era una niña muy sensible y sumamente inteligente, disfrutaba andar en bicicleta, trepar árboles y jugar en el columpio, amaba la lectura y su poema favorito era ‘A Margarita Debayle’, de Rubén Darío”, dice su memorial, reinstalado sobre la calle de Independencia esquina con Bravo, frente al Poder Judicial mexiquense, en Toluca.
Alrededor de las 14:40 horas del día 5 de febrero de 2015, cuando Fátima volvía de la secundaria técnica Jose Antonio Alzate, a escasos 200 metros de su casa, fue interceptada por sus vecinos Luis Ángel y Josué Misael Atayde Reyes, así como por José Juan Hernández Tecruceño.
En superioridad numérica la agredieron con un arma punzocortante para someterla; la violaron y asesinaron arrojando piedras sobre su cráneo. Todo en media hora aproximadamente.
Con la misma premura, su familia, incluida su madre Lorena, la buscaron. También identificaron que sus vecinos estaban involucrados, pues ella vio a Josué Misael con la mochila de Fátima.



Después de las 17:00 horas, su hermano Daniel Emiliano, de entonces 10 años, la encontró cubierta con hojas, ramas, piedras y una llanta. Luego los vecinos capturaron a los agresores a quienes querían linchar, pero Lorena los detuvo para entregarlos a las autoridades.
A partir de ese momento, las pérdidas para la familia de Fátima comenzaron. En el caso de Lorena Gutiérrez Rangel, lo material y económico quedó en segundo término. El daño por perder a Fátima solo se comparó cuando murió Daniel, quien cinco años antes halló el cuerpo de su hermana.
“Los primeros gastos que haces es el tenerte que trasladar por tus propios medios. Desde el primer momento en que asesinan a tu hija, tú tienes que hacerlo, no conoces ni sabes, ni tampoco te informan que puedes tener acceso a un cierto apoyo para viáticos. Esto lo vas sabiendo después de un año o de dos. Ya cuando empiezas a perder lo que tú tienes en tu casa, con lo que trabajas, que empiezas a echar mano del lo que tienes dentro de tu casa para vivir, para subsistir”, relató Gutiérrez Rangel.

