La crisis en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán no tiene señales de solución a corto plazo. Lo que comenzó a mediados de abril como una respuesta inmediata al asesinato de un estudiante en las inmediaciones del Campo 4, se ha convertido en un movimiento que exige rediseñar la seguridad y la infraestructura del campus.
La comunidad estudiantil ha decidido mantener cerradas las puertas y ha fijado un condicionamiento claro para la reapertura: documentos firmados, presupuestos transparentes y acciones claras.
El detonante fue el homicidio de Joel Ulises Cristóbal Castillo, alumno de Administración, ocurrido el 9 de abril en el pueblo de San Sebastián Xhala. El crimen, perpetrado a unas calles de la facultad, materializó el riesgo diario que enfrentan miles de jóvenes que transitan por una de las zonas industriales más complejas de Cuautitlán Izcalli. Cuatro días después de la tragedia, la asamblea estudiantil tomó las instalaciones. Hoy, el conflicto entra en una fase de resistencia.
Alumnos votan seguir en paro hasta mayo
Para medir el respaldo al movimiento y evitar fracturas internas, la Comunidad Estudiantil Organizada (CEO) del Campo 4 sometió a votación el rumbo del paro. Los resultados, procesados la noche de ayer, son contundentes. La consulta arrojó un total de 4 mil 598 respuestas, de las cuales 3 mil 699 fueron validadas tras cruzar el padrón institucional y eliminar duplicidades.
De este universo validado, 2 mil 645 universitarios, que representan el 71.51 por ciento, votaron a favor de continuar con la suspensión de actividades. En contraste, apenas mil 54 estudiantes, el 28.49 por ciento, optaron por levantar el paro académico. El mandato de la mayoría es mantener la presión.
El 27.52 por ciento prefiere sostener el paro al menos hasta el 12 de mayo, fecha clave para la próxima mesa de diálogo institucional. Otro 27.12 por ciento sugiere transitar a clases en línea, mientras que un 21.98 por ciento apoya un paro académico indefinido en su formato actual.
En tanto, el 40.39 por ciento de los estudiantes se inclina por recalendarizar el semestre una vez que se resuelva el conflicto. Por su parte, el 36.82 por ciento propone que la evaluación se cierre con el trabajo académico realizado antes de que estallara el paro. Además, un 22.79 por ciento solicita que se abra la opción para dar de baja materias sin penalización.

El debate interno: segunda vuelta y rescate del semestre
La estrecha diferencia entre las opciones de modalidad generó reclamos por la dispersión de las preferencias. La alumna Xochilt Solano advirtió que «el voto se fragmentó y los resultados quedaron muy parejos», por lo que propuso «una segunda vuelta exclusivamente entre el paro hasta el 12 de mayo y las clases en línea». La exigencia de certeza escaló con alumnos como Emanuel Martínez, quien planteó «desconocer las votaciones realizadas y llevar a cabo una votación presencial en urnas, con únicamente dos opciones claras: levantar el paro o continuarlo».
La base estudiantil exige que la recalendarización y la baja administrativa no compitan entre sí dentro de la misma boleta. «A muchos nos afecta una de las dos opciones sea como sea. No existirá el acuerdo totalitario, pero por eso no es conveniente llevarlas como opciones a tomar en un mismo apartado», argumentan.
La urgencia por blindar el historial académico es una demanda transversal frente a la parálisis de la facultad. Amanda Wentz Stump señaló que debido a las complicaciones logísticas y de seguridad, varios alumnos perdieron evaluaciones, por lo que «es justo que se dé la baja de materias independiente de si se recalenzariza el semestre». En la misma línea, Karla Naomi sostuvo que garantizar ambas medidas «quitaría mucho del descontento que hay entre compañeros».
Infraestructura y seguridad: la base del pliego petitorio
El pliego petitorio establece formalmente que el levantamiento del paro está condicionado a la presentación de avances físicos verificables, o bien, a una planeación estructurada con cronogramas detallados por parte de las autoridades.
La asamblea exige la construcción de una barda perimetral, para lo cual demandan un presupuesto desglosado y plazos específicos de obra. También solicitan un sistema integral de videovigilancia, donde los propios alumnos pretenden entregar una propuesta con los puntos ciegos estratégicos que deben ser cubiertos.
El documento documenta la necesidad de reparar luminarias en vialidades y módulos , solucionar fallas estructurales en salones y baños , y transparentar la situación de territorios de la facultad que actualmente se encuentran ocupados de forma irregular. Asimismo, exigen el fortalecimiento de la vigilancia interna, pero piden que este personal sea evaluado y capacitado constantemente.
Más seguridad y transporte
Además de los temas ya mencionados, exigen respuestas sobre el constante incremento a las tarifas de transporte y piden que la Secretaría de Movilidad del Estado de México informe sobre la viabilidad de ampliar la ruta del Mexibús hacia la zona norte para conectar al campus de manera segura. También solicitan a las autoridades federales la revisión de los horarios en los que transita el transporte pesado de carga alrededor de la universidad.
El calendario marca el 12 de mayo de 2026 como el día crítico para destrabar o profundizar la crisis. En los próximos días se celebrará la próxima mesa de trabajo, en la cual la comunidad exige la presencia del director del plantel para la toma de decisiones directas.
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