La llegada de Ricardo Anaya al Comité Directivo Nacional fue, desde el inicio, un engaño. Todo fue parte de la fórmula que elaboró con Gustavo Madero en 2014, cuando ambos posicionaron el lema de “poder a la militancia”; en ese momento existía en el Partido Acción Nacional una fuerte demanda para ya no permitir designaciones al interior del partido y que en su lugar se realicen elecciones internas por medio de votación directa de los militantes, para ello el padrón se dividía en activos y adherentes.
Con las reformas impulsadas por el dúo de Presidente y Secretario general, se engañó a la militancia, pues desaparecieron este tipo de militancias y se conformó una sola, además comenzó el crecimiento desmedido del padrón de la membresía.
Recuerdo perfectamente que antes, para ser miembro del PAN, era necesario tomar diversos cursos de doctrina, principios, reglamentos y estatutos y tenía que transcurrir un determinado tiempo para pasar los filtros y el aval de un panista para poder tener una membresía. Ahora ya no es así, cualquier persona con sólo presentar nombre, domicilio y teléfono puede llegar a formar parte de las filas de Acción Nacional, la doctrina y los principios perdieron su importancia.
Dos años después, en noviembre de 2016, Gustavo Madero advirtió que Anaya tenía un proyecto personal (buscar la candidatura presidencial) y que tenía secuestrado al partido, pero nadie hizo caso a ello.
Ahora, unos meses después, no ha trabajado en pro de fortalecer a Acción Nacional, al contrario, ha impuesto candidatos a su gusto, vulnerando las normas partidistas; más grave aún, operó pasando por alto los estatutos y reglamentos, amenazando a todo aquel que no comulgue con su actuar, todo por ser el candidato del partido a como dé lugar.
Buscar una candidatura cuando estás en un partido no tiene nada de extraño, ni debe ser satanizado; lo que sí está mal es que se trabaje desde la presidencia del partido para fines personales. Durante varios meses, los aspirantes a buscar la candidatura presidencial como Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala, le han solicitado a Anaya que tome una decisión y que se una a la competencia en igualdad de circunstancias. Hasta el momento, ha hecho oídos sordos y sigue trabajando para consolidar “El frente ciudadano” con otros partidos; la gente cercana a Anaya está posicionándolo con recursos del partido para que él sea el candidato del frente a cambio de ceder diversas posiciones en otras candidaturas, es decir, lo advertido desde el 2016 se ha vuelto una realidad. Lo más extraño de todo es que la militancia ha guardado silencio, el día de hoy (viernes), Margarita Zavala ya cansada de ver que el tiempo avanza y que Anaya no cede ante su posición autocrática, ha decidido dar un mensaje en el que se rumora que buscará la candidatura ciudadana. De ser así, se consumará como un hecho lo que Gustavo Madero había advertido, Anaya tiene secuestrado al PAN con el fin de lograr la candidatura, pero en caso de no lograrlo, dejará como legado un partido enfrentado, alejado de la ciudadanía, de sus principios y valores y seguramente sin posibilidades de lograr una buena votación en 2018. El tiempo lo dirá.


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