Defender los Derechos Humanos
Los derechos humanos no son dádivas, prerrogativas ni elementos a negociar. Son parte consustancial de todas y todos. Sin importar el sexo, el color de la piel, la orientación sexual, la identidad de género, las condiciones socioeconómicas o cualquier otra característica, los derechos humanos deben ser respetados, garantizados y defendidos en todo momento.
Sin embargo, en tiempos donde persiste el odio, la desinformación, las descalificaciones y la violencia sistematizada, sectores de la población, como las mujeres, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgénero, travestís, intersexuales, indígenas, migrantes, niñas, niños, adultas mayores o personas con alguna discapacidad, la vulneración de sus derechos en su vida cotidiana parece la regla y no la excepción.
La penalización de la interrupción del embarazo, las marchas en contra de la legalización de los matrimonios igualitarios, los casos de discriminación en contra de indígenas por su color de piel, vestimenta o lenguaje en espacios públicos y privados, así como los prejuicios contra las mujeres y los hombres transexuales, la exclusión de personas con discapacidad en las esferas laborales y educativas o los atropellos policiacos contra inmigrantes son tan sólo una muestra que no todas y todos tenemos los mismos derechos.
Por ello es necesario que organizaciones civiles, instituciones académicas, instancias de procuración de justicia y organismos defensores de derechos humanos trabajen de manera conjunta, responsable y coordinada. Requerimos especialización en la materia, personal capacitado, compromiso y contundencia en las acciones. México debe convertirse en una nación donde se garantice el respeto a la vida de las personas porque sin esa parte del rompecabezas, la igualad, la justicia, la democracia o el desarrollo son mera utopía.
Una de esas instituciones que debe dar un giro vertiginoso en su quehacer para dejar de ser un “elefante blanco” y testimonial sobre los casos evidentes de violaciones a los derechos inalienables de las personas, es la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), en la que recientemente, el ex rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Jorge Olvera García, fue nombrado por la LIX Legislatura, como el nuevo ombudsman mexiquense por cuatro años, tras la renuncia de Baruch Delgado Carbajal.
Durante 25 años, la CODHEM no ha sido la institución respetable que debe ser. La CODHEM debe “salir del clóset” porque ha quedado a deberle a las y los mexiquenses de los 125 municipios. No puede ser ni un momento más una comparsa del poder; su tarea irrenunciable es ser aliada de la defensa inquebrantable de la dignidad humana. Ya no bastan los informes anuales llenos de realidades inexistentes ni las declaraciones timoratas.
Se requiere la certeza de que la persona titular de la CODHEM defenderá como causa propia, la vida de las mujeres, de la población LGBTI, de migrantes, de adultas mayores y de toda aquella persona que se vea vulnerada en su dignidad o integridad física, psicológica o emocional. Esa es la tarea que queda por delante a Olvera García y desde aquí esperamos que así sea porque miles de mexiquenses esperamos su respaldo en nuestras luchas, aunque es muy cierto que la defensa de los derechos humanos no es tarea de una persona, es corresponsabilidad de todas y todos en nuestra vida diaria.
Gracias por leernos en este espacio. Ahora le invitamos a que nos siga y deje sus amables comentarios en nuestra cuenta de Twitter @FDCRadio. ¡Nos leemos la próxima!


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