Mucha gobernadora, poco gabinete
La maquinaria del poder mexiquense parece girar en torno a una sola figura: la gobernadora. Mientras ella recorre, escucha, entrega y resuelve, su gabinete permanece —en buena parte— como un conjunto de oficinas mudas, inertes o decorativas. El diseño institucional contempla 18 secretarías y una jefatura técnica; pero lo que debería ser un equipo articulado, operante y eficaz, hoy luce más como una colección dispersa de sellos oficiales. Algunas áreas operan con eficiencia, como Bienestar, Finanzas o Seguridad; otras —como Movilidad, Educación, Desarrollo Urbano o Cultura— son prácticamente fantasmas. No hay presencia pública, resultados visibles ni conducción política. En tiempos donde el servicio público exige respuestas inmediatas y legitimidad ganada, estas carencias no son errores menores: son obstáculos estructurales. Si no hay gabinete que gobierne, el desgaste acabará siendo personal.
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Los calamitosos cinco: quiénes y por qué están al borde del banquillo
Según la percepción ciudadana y evidencias operativas, hay cinco dependencias en terapia intensiva: Movilidad, donde Daniel Sibaja no logra ordenar el transporte ni los entornos urbanos; Salud, con Macarena Montoya ausente ante el deterioro del sistema estatal; Mujeres, encabezada por Mónica Chávez, sin incidencia territorial ni programas con impacto real; Desarrollo Urbano, donde Carlos Maza opera con lentitud e invisibilidad; y Trabajo, bajo Norberto Morales, más atento a agendas sindicales que a políticas laborales públicas. Las cifras, los testimonios y los silencios convergen: estas áreas no ejecutan, no articulan, no resuelven. Persistir en lo insostenible es una forma pasiva de sabotaje institucional.
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Los cinco que sí operan: titulares que respiran confianza ciudadana
También hay un gabinete que responde. Horacio Duarte, en Gobierno, mantiene coordinación política real; Juan Carlos González, en Bienestar, opera con eficiencia y territorialidad; Cristóbal Castañeda, en Seguridad, ofrece presencia pública, resultados verificables y narrativa institucional; Laura González, en Economía, ha reactivado el diálogo con empresarios y promueve inversión; y María Eugenia Rojano, en Campo, sostiene programas técnicos con impacto rural. Estos nombres no solo resisten la crítica: la enfrentan con trabajo. Son pilares de una estructura que aún puede sostenerse. Sin ellos, la gobernadora cargaría sola el peso del régimen.
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Los alcaldes Temu: muy bonitos en redes, pésimos en la calle
Como en la famosa aplicación china, abundan alcaldes que se ven bien en pantalla, pero se deshacen al primer uso. Presumen obras, entregan cubetas y filman recorridos, pero la calle sigue rota, la basura sigue ahí y la inseguridad sigue adentro. La lógica es la misma: bajo costo, envoltura vistosa, producto decepcionante. Los hay de todos los partidos—Morena, PRI, PAN, Verde, PT, MC, PRD—y todos compiten por el premio al más falso positivo. Chimalhuacán, Ixtapaluca y Valle de Chalco encabezan encuestas de descontento ciudadano, con calificaciones reprobatorias en servicios, seguridad y gobernanza. Pero no importa: con buena edición, cualquier bache parece parque. La política Temu ya está aquí: gobierno que no sirve, pero se ve bonito.
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Una cita con la seguridad
Hablar de seguridad es, en realidad, hablar de confianza: en las instituciones, en la calle, en el otro. Y esa confianza no se decreta, se construye con hechos, pero también con diálogo. Por eso esta noche, miércoles 6 de agosto a las 8:00 pm, recibimos en El Conversatorio AD al secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda. Un funcionario con experiencia, disposición y apertura para poner los temas difíciles sobre la mesa: percepción, violencia, policía, gobernabilidad. La conversación será pública, en vivo y abierta a todos. Y como siempre, será tan valiosa como la participación de quienes nos acompañen. Porque construir seguridad también implica escucharnos. Ahí nos vemos.


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