Gas de lutitas: ¿la opción energética?

En el último par de años he escuchado reiteradamente la expresión shale gas o gas de lutitas.  Este gas es un combustible no convencional que se encuentra en formaciones rocosas conocidas como esquisto (rocas sedimentarias) o lutitas, que están compuestas por arcilla, lodo y limo, ricas en materia orgánica, así que tienen una alta impermeabilidad que evita la fuga de los fluidos que contiene.  En el continente americano sus principales yacimientos se encuentran en USA, el norte de México y Argentina.  El avance de la tecnología en los últimos años ha permitido su explotación y distribución comercial, al grado de
septiembre 7, 2014

En el último par de años he escuchado reiteradamente la expresión shale gas o gas de lutitas.  Este gas es un combustible no convencional que se encuentra en formaciones rocosas conocidas como esquisto (rocas sedimentarias) o lutitas, que están compuestas por arcilla, lodo y limo, ricas en materia orgánica, así que tienen una alta impermeabilidad que evita la fuga de los fluidos que contiene.  En el continente americano sus principales yacimientos se encuentran en USA, el norte de México y Argentina.  El avance de la tecnología en los últimos años ha permitido su explotación y distribución comercial, al grado de que está causando una gran conmoción en el mercado internacional de hidrocarburos.

 

Algunos países lo ven como la posibilidad de disminuir o cancelar la dependencia respecto al gas convencional.  Sin embargo, el proceso de extracción llamado fractura hidráulica  o fracking, está ocasionando gran controversia, en especial porque para mantener la explotación del gas es necesario realizar el proceso continuamente.  Cada pozo abierto por fracking reclama 11.5 millones de agua inyectada a presión junto con arena y diferentes químicos que generan lodos que pueden llegar a contaminar los depósitos de agua subterránea, además de que no se puede reciclar toda el agua que se inyecta en el pozo.  Por otro lado, un estudio de la Universidad de Cornell muestra que en un horizonte de 20 años el impacto de gases de efecto invernadero por el gas de lutitas podría ser peor que el del gas convencional, el carbón y el petróleo.

 

De acuerdo con investigadores, y diversas organizaciones ambientales, el riesgo principal que se corre con la explotación del gas de lutitas es el uso desmedido de agua para el proceso de fractura hidráulica, la contaminación de mantos acuíferos, así como los riesgos de alteraciones en el delicado equilibrio de los ecosistemas que rodean lo pozos.  En mi opinión, la peor de las consecuencias es que dada la nueva dinámica del mercado de hidrocarburos, generada a partir de la comercialización del gas de lutitas, se retrasaría la investigación, inversión y desarrollo de fuentes de energías alternativas, renovables y sostenibles, como eólica y solar.  Paralelamente al desarrollo de estas fuentes de energía se podrían introducir modelos económicos más eficientes que reducirían sustancialmente la tasa de extracción-consumo-desecho de materias primas.

 

Nuevamente estamos frente a la disyuntiva del costo menor… ¿Qué es menos costoso para el medio ambiente del que dependemos todos los seres vivos? ¿Dónde ponemos la apuesta? ¿Gastamos millones y millones de litros de agua –agua que se requiere para actividades humanas básicas- en extraer un hidrocarburo que nos mantendría en el círculo vicioso de generación de gases de efecto invernadero y consumo desmedido de energías no renovables?  ¿No será mejor impulsar el desarrollo de energías menos riesgosas, menos contaminantes y que no alteren el medio ambiente?  Allí quedan las preguntas, esperemos que pronto encontremos respuestas razonables.  Mientras las respuestas llegan, no olviden disminuir su consumo de energía.

 

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@10aRegiduriaTol

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