La exdirectora del programas sociales en Atizapán de Zaragoza, Grisel Barrientos González, continua recibiendo percepciones mensuales por 85 mil 680 pesos, aun después de haber sido separada de su cargo en medio de señalamientos por presuntas irregularidades administrativas.
La información se desprende de documentos oficiales, registros de nómina y consultas realizadas en la plataforma federal Nómina Transparente, donde todavía aparecían percepciones vinculadas a la exfuncionaria pese a que el cargo ya era ocupado por otra persona dentro de la administración.
De acuerdo con la documentación revisada por AD Noticias, la exdirectora habría permanecido con pagos activos incluso después de su salida formal, situación que ha generado cuestionamientos sobre los controles internos de la administración municipal, los procedimientos de baja y la supervisión del gasto público.
El caso adquiere mayor relevancia debido a que la separación de la funcionaria ocurrió en un contexto de señalamientos por presuntas irregularidades administrativas y posibles actos de corrupción relacionados con el ejercicio de sus funciones dentro del organismo asistencial.



En parte de los documentos revisados, la propia exfuncionaria reconoce que su cargo ya había sido ocupado por otra persona, lo que refuerza la contradicción administrativa entre la remoción formal del puesto y la permanencia de percepciones salariales registradas oficialmente.
La situación también abre interrogantes sobre la operación de las áreas administrativas y financieras encargadas del control de nómina, particularmente en una dependencia vinculada a programas sociales y de asistencia pública.
Hasta el momento, no existe una explicación pública detallada por parte de las autoridades sobre las razones administrativas, jurídicas o presupuestales que permitieron la continuidad de las percepciones salariales después de la remoción de la funcionaria.

El caso se suma a los cuestionamientos recurrentes sobre transparencia, control del gasto y mecanismos de vigilancia interna del gobierno, donde frecuentemente las bajas administrativas no coinciden de inmediato con los registros oficiales de nómina. La burocracia mexicana tiene esa extraña habilidad metafísica de despedir cuerpos… pero conservar salarios.

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