Toluca, Estado de México; 30 de octubre de 2018. Todo parece normal de camino a Almoloya de Alquisiras, clima lluvioso, hectáreas continuas de bosque, montañas que forman parte de la Sierra Madre del Sur y algunas casas distantes unas de las otras por varios kilómetros de oyamales, fresnos, pinos y uno que otro arroyo.
Todo comienza a enrarecerse al llegar a Texcaltitlán, ahí está ubicado un convoy de la Policía Estatal conformado por seis patrullas y un camión de transporte pesado. Minutos después, salen de entre las curvas un par de vehículos del ejército llenos de uniformados con armas largas, siempre a prisa, apenas descubren un espacio para rebasar y se cuelan entre los taxis colectivos y camionetas con vidrios ahumados, de a poco el miedo comienza a sentirse en el ambiente.
Al llegar a Almoloya, uno entra inmediatamente a la avenida Benito Juárez, que atraviesa todo el centro del municipio, y ahí, justo frente a los portales de la localidad, está estacionada otra camioneta de la Policía Estatal con un par de uniformados que a veces se asoman a los autos como buscando algo o alguien.
Todos ahí saben por qué han llegado tantos elementos de seguridad, pero nadie quiere decirlo, mucho menos hablar del tema, así lo comprobamos en Alfa Diario al buscar testimonios de varios locatarios, autoridades municipales, el sacristán del templo principal San Pedro Apóstol, incluso del director de Seguridad Municipal Alejandro Mendoza Flores, quien no quiso dar información al respecto de la situación.
La razón es obvia… miedo; apenas termino de presentarme y la tranquilidad en su rostro se esfuma, los ojos van de un lado a otro, me observan queriendo estudiar algo en mi aspecto que les indique que soy de fiar, y es que no están acostumbrados a recibir medios de comunicación y mucho menos que les pregunten sobre su nueva realidad. Esa que trajo consigo la Familia Michoacana y que los tiene prisioneros desde por lo menos una década.
Apenas volvieron a ser foco de atención o lo intentaron pero la consulta sobre el NAICM se llevó los titulares y la historia de una emboscada donde cuatro policías perdieron la vida quedó eclipsada. Atrás del comunicado de prensa por parte de la Secretaría de Seguridad y el tweet de la titular de la misma, Maribel Cervantes, existen lagunas en la información.
Y es que no es que el municipio sea uno de los más grandes o más poblados para esconder a la delincuencia, sino todo lo contrario, “aquí es algo normal, que se sabe, que se ve, que se vive, la gente ya está acostumbrada a ver eso… no quiere decir que se acepte”, menciona el párroco del templo San Pedro Apóstol; quien además mencionó la ineptitud de las policías, municipal, estatal e incluso el ejército “Vienen varias veces, pasan también, se dan sus vueltas…ciertamente la delincuencia sabe cuando vienen y se esconden… no se ve que exista un fin”.
Ante la pregunta de si sabía del cobro de derecho de piso dijo: “si todo esto, los negocios, la gente le está dando sus cuotas” sobre si ha sido extorsionado confesó “al principio hubo un caso así pero ya no”.


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