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Hay millón de mexicanos con el Mal de Chagas

El investigador y responsable del programa de Chagas para Latinoamérica de la Drugs for Neglected Diseases initiative (DNDi), Eric Stobbaters, alertó que en México hay un millón de afectados por el Mal de Chagas y que sólo 0.5 por ciento recibe un tratamiento adecuado.

De acuerdo con la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), esta enfermedad provoca 12 mil 500 muertes cada año, y como la mayoría de los infectados desconocen que  la padecen, miles fallecen sin saber de qué y en silencio.

Para la organización, el gobierno federal en México no le ha dado la importancia que merece y miles de mexicanos están muriendo en silencio, ante el desconocimiento de la enfermedad.

Ante este contexto, la organización internacional informó que el Mal de Chagas se encontraba casi de manera casi exclusiva en América Latina, pero debido al aumento de fenómenos migratorios se reportan cada vez más casos en todo el mundo.

Eric Stobbaters afirmó que Brasil, Argentina y México son los países que registran más casos, pero en Bolivia se encuentra la mayor incidencia con reportes de comunidades en las que el 70 por ciento de su población está infectada.

“Si bien, históricamente, la infección se ha confinado mayormente a las poblaciones pobres y rurales en América Central y del Sur, también ha aparecido en Estados Unidos, Europa, Japón, Canadá y Australia debido a las migraciones, y la transmisión sin el vector tradicional se está convirtiendo en una amenaza a la salud pública”, dijo la investigadora Deborah Nicoll Griffith, en un artículo publicado en Antimicrobial Agents and Chemotherapy.

El Chagas se trata de una enfermedad transmitida por el parásito Trypanosoma cruzi (mejor conocidas en México como “chinche besucona”), el cual habita principalmente en grietas en las paredes y techos de casa hechas con barro y paja.

Puede ser transmitida a través de transfusiones de sangre, al feto durante el embarazo y, menos frecuentemente, a través de trasplantes de órganos.

Sin embargo, como instituciones de salud han puesto poca atención para combatir este mal, miles de mexicanos mueren en silencio.

Emiliano Lucero, coordinador médico en México de MSF, destacó el hecho de que las autoridades locales nieguen los verdaderos datos de una enfermedad. “Es una enfermedad olvidada.

A pesar de su reciente reconocimiento a nivel de la Secretaría de Salud, centros de salud y los trabajadores de salud, así como la población en general son relativamente inconscientes de su diagnóstico y tratamiento”, explicó.

Por su parte, el médico dirigente del DNDi Bernard Pécoul –quien en 2013 recibió el premio Premio Carlos Slim en Salud por su labor de investigación y tratamiento de estas enfermedades aparentemente desconocidas– criticó la falta de responsabilidad de los gobiernos y, en particular, del multimillonario mexicano.

“En general, muy pocos gobiernos deciden poner estas enfermedades como una prioridad. Si hablamos del Mal de Chagas, hay un compromiso del gobierno de Argentina, muy poco compromiso de Bolivia y ningún compromiso de México”, dijo Pécoul.

“Oficialmente, México dice que no hay Chagas en el país, cuando algunos estudios calculan que hay millones de enfermos”, agregó.

Médicos Sin Fronteras detalló que una persona con Chagas comúnmente no manifiesta síntomas en la etapa primaria de la enfermedad. Asimismo explicó que la etapa crónica se mantiene asintomática por años.

Sin embargo,  destacó que en última instancia, las complicaciones debilitantes se desarrollan en aproximadamente el 30 por ciento de las personas infectadas, acortando la esperanza de vida en un promedio de 10 años, culminando en insuficiencia cardíaca, que se convierte en la causa más común de muerte entre los adultos afectados.

Griffith, en conjunto con otros investigadores canadienses, desarrolló una clase de compuestos que pueden ayudar a la erradicación del mal de Chagas.

Así, los especialistas identificaron dos compuestos, conocidos como inhibidores reversibles de proteasa cisteína, que se acomodan como las piezas de un rompecabezas al cruzipain.

De esta manera, se logra inhabilitar esta enzima que el parásito emplea para la digestión, así como para evadir el sistema de inmunidad de su anfitrión y para invadir los tejidos del corazón, el estómago y los intestinos.

Sin embargo, se trata apenas de una prueba realizada en ratones en la que, si bien, todos los grupos de roedores sometidos a tratamiento mostraron una reducción notable en la carga de parásitos en todos los tejidos, apenas se trata de un método prometedor para un tratamiento seguro y eficaz.

El Mal de Chagas forma parte de un amplio grupo de enfermedades desatendidas en el orbe y más allá de que la humanidad se encuentre cerca de su erradicación, la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mostrado un panorama complicado para estas llamados “enfermedades tropicales desatendidas”, siendo la escasez de medicamento y la falta de atención algunos de los mayores problema para “acorralar” a estos males.

En México, MSF está prestando atención a los pacientes de Chagas, por lo que la organización abrió recientemente un proyecto para tratar este mal en el estado de Oaxaca con el objetivo de transmitir la experiencia de 12 años tratando esta enfermedad a la Secretaría de Salud (SSA) del país.

La idea es entregar nuestra experiencia de 12 años con Chagas a la Secretaría de Salud de México. Se trata de un proyecto piloto donde proporcionamos soporte técnico.

MSF no trata a los pacientes directamente, sino que vamos a capacitar al personal y apoyar a las instalaciones mediante la donación de medicamentos durante los primeros meses de la intervención.

La idea es desarrollar un proyecto integral integrado en el sistema de salud en el municipio de San Pedro Pochutla para luego replicarlo en otros municipios, detalló el coordinador de MSF en el país.

Emiliano Lucero abundó que el primer diagnóstico y el tratamiento del protocolo nacional de Chagas dirigido por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) y apoyado por MSF está a punto de ser acordado, lo que se puede catalogar como un avance, aunque también hay que reconocer que se trata de uno tardío.

Desde 2012, MSF ya había pedido “romper el círculo vicioso que relega estas enfermedades al olvido”, solicitando entonces nuevos diagnósticos y nuevos tratamientos, algo que sólo puede obtenerse si se invierte de forma clara en programas de investigación y desarrollo, específicamente para estos males. “Está claro que el gobierno mexicano prefirió esperar un poco luego de recibir dicha recomendación”, explicó.

(Con información de EFE)