El libro con las historias que ni Emilio Azcárraga sabía

En este libro se relatan mil y una andanzas en este negocio tan complicado
marzo 15, 2025

Hace unos días, después de muchísimo tiempo, tuve la fortuna de coincidir con un viejo amigo que me ha dejado el fútbol que me contó historias que ni Azcárraga sabe. Un hombre apasionado del juego, un dirigente visionario con muchísimas relaciones internacionales en el medio y que, desde hace tiempo, está alejado del fútbol profesional, dedicado a sus negocios.

Tantas relaciones tiene y mantiene el personaje del que hoy les voy a contar, que de entrada les platico una vivencia mía que sucedió en la década de los noventa. Iba rumbo al séptimo piso de Televisa Chapultepec, donde despachaba Alejandro Burillo, quien en aquel momento era el hombre fuerte de la empresa y del fútbol mexicano. Me crucé con Alejandro Bocardo y un abogado español bastante simpático y desenfadado, al que me presentó como el dueño del equipo Badajoz de España.

CONTACTO CON TEBAS

Burillo, desde aquel tiempo, tenía intenciones de comprar un equipo español. Ese abogado, que abrazaba y presumía su amistad con Bocardo, era nada menos que el hoy todopoderoso de la liga española, Javier Tebas, quien en ese entonces era socio del presentador argentino Marcelo Tinelli en el modesto Badajoz.

En parte, gracias a Alejandro Bocardo, hace ya muchos años, en 1995, pude entrevistar, convivir y “conbeber” con el mismísimo Diego Armando Maradona, una anécdota que les relaté en aquella columna de dos entregas que titulé: “El día que le gané a D10S”.

El Fantasma Suárez pudo platicar con el «Diego». Foto: Especial

El fútbol rápido, que fue el inicio de todo lo que después fue el fútbol siete o sus variantes como negocio, ahora no podría entenderse de no haber sido por Alejandro Burillo y su operador estratégico, Alejandro Bocardo, quien después se convirtió en vicepresidente del Necaxa y asesor de varios equipos.

Muy pocos saben y recuerdan que Bocardo también impulsó, como dirigente, a Miguel Ángel Garza, iniciándolo con el equipo “La Raza”, luego con Tigres. Junto al ingeniero Alejandro Rodríguez, construyeron un Tigres de época en este siglo.

HISTORIAS PROHIBIDAS

Nos reunimos con Alejandro Bocardo para ponernos al día después de tanto tiempo. Ahí me hizo el favor de regalarme el libro que había presentado semanas atrás, titulado Shootout, génesis del fútbol rápido y otras historias, que ya pueden encontrar en Amazon.

En este, relata mil y una andanzas en este negocio tan complicado, al cual, a las cúpulas directivas, han arribado muchos improvisados que de fútbol saben un carajo y tienen al fútbol sumido en la crisis más espantosa de toda su historia.

En ese desayuno hablamos de todo: de las anécdotas y vivencias que platica en su libro y de otras que NO platica. Historias de vestidor, de andanzas, historias prohibidas, como aquella noche con Maradona, “Cuchillo” Herrera, en el departamento de Mohamed, y la historia de un “Alka-Seltzer” que algún día contaremos, si no morimos de risa al recordarlo.

DESCUBRIENDO A ZENDEJAS

La reunión coincidió con la noticia de que Pochetino no había convocado a Alejandro Zendejas para la próxima Nations League, algo que llamó mucho la atención en México porque el volante es, sin duda, uno de los mejores de la liga y un referente del América para el tricampeonato.

Y si alguien sabe de Alejandro Zendejas, es precisamente su tocayo Bocardo, pues es quien realmente “descubrió” al volante y lo trajo a México. En su libro, toca el tema de manera muy breve. La historia REAL de cómo llegó Zendejas al fútbol mexicano NO la conoce ni el mismo Emilio Azcárraga, que lo tiene como uno de sus jugadores preferidos, y menos Amaury Vergara, quien ni enterado está del cómo es que Chivas perdió un jugador de ese nivel.

Lo que les voy a relatar a continuación NO lo cuenta como tal en su libro, pero yo lo viví, lo atestigüé de viva voz en varias charlas de fútbol que tuve con él. En aquel momento, Alejandro Bocardo no tenía ningún cargo directivo, pero no se había alejado del fútbol. Sería por ahí a finales del 2014. En aquel tiempo, Matías Almeyda dirigía al Banfield en Argentina, para entrar en un contexto que, párrafos más adelante, será importante.

OJO CLÍNICO

En aquel momento, Bocardo, muy entusiasmado, me contó que recientemente había estado varias semanas en Houston con un gran amigo suyo, el “Tachín” José María Bazán, y Fernando Clavijo (QEPD), aquel defensa central de la selección de Estados Unidos en la época de Bora Milutinović, observando su trabajo y a los talentos jóvenes del Dallas FC.

Bocardo estaba fascinado con un jovencito mexicoamericano de quince años que brillaba en la academia. “Apréndete este nombre, mi fantasma: Alejandro Zendejas. Es un zurdito desequilibrante con muchísimo futuro. Ese me lo voy a traer a México. Allá, aunque está en selecciones menores, no lo quieren mucho porque es chaparrito, y los gringos y la MLS buscan prototipos de jugadores altos y fuertes, como si eso fuera la panacea. A mí me encanta. Ese va a llegar sin problema. Ya le dije a Clavijo que me lo deje, yo me lo llevaré a jugar a México y la va a romper. Al tiempo”, me advirtió varias veces.

Pasaron muchos meses, quizá un año o más, cuando volvimos a reunirnos en una comida junto con su hermano Sergio, y ahí Bocardo me recordó el hecho: “Fantasma, ¿recuerdas que te dije de un “chavito zurdito” de Dallas, que es mi tocayo y que se apellida Zendejas? Pues ya se lo sacamos al Dallas FC, donde ya lo debutaron, pero no le ven mucho futuro por chaparrón. Ya van a hacer las gestiones para que vaya a tus Chivas. Ya me lo agradecerás en unos dos años, cuando sea titular y la rompa”.

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La verdad, no le presté mucha atención en ese momento. Semanas más tarde, leí que Chivas había reclutado talento mexicoamericano y que, a Matías Almeyda, le había llenado el ojo un chavo llamado Alejandro Zendejas. ¿Cuándo lo conoció? Sí, era el mismo chavito que, año y medio antes, tanto me presumía Bocardo. Y llegó al rebaño entre polémica por su doble nacionalidad. El diario Récord tituló en su momento: “Chivas traiciona su ideología con fichaje de Zendejas”.

Alejandro Zendejas, estuvo en la sub-20 de chivas, donde fue campeón NO hubo muchas oportunidades y José Luis Higuera, se lo llevo prestado al Zacatepec donde tenía una sociedad. Regreso a Chivas, donde solo jugo uno o dos partidos antes de ser vendido al Necaxa y de ahí al América donde hoy es una de sus grandes figuras. Entonces muchos se llenaron la boca contando historias falsas de haber “descubierto a Zendejas”.

El semestre pasado, Anselmi e Iván Alonso estaban locos por llevarse a Zendejas al Cruz Azul. Lo mismo que Santiago San Román —quien lo había tenido en Necaxa— lo quería para el Toluca. Los regios también preguntaron por él. Fue y es de los volantes más codiciados del fútbol mexicano.

“EL CHACO”, UN PRÉSTAMO CLANDESTINO

Pero esa historia de Zendejas NO es la única. En su libro, relata brevemente cómo es que “el Chaco” Giménez NO llegó al Necaxa, donde Bocardo ya lo había arreglado para que se juntara con “el Chango” Moreno (QEPD). Una historia que, desde Televisa Deportes, donde trabajaba en aquel tiempo, se quedó en el limbo porque, al final, nunca se dio.

La dirigencia del Necaxa nos había confirmado la llegada del “Chaco” a Necaxa y nos encargaron un reportaje anunciando la llegada del jugador de Independiente y la potencia que tendría con Moreno. Giménez NUNCA llegó a Necaxa; de último minuto, apareció en Veracruz con aquellos Tiburones de Kleber Boas, de Cuauhtémoc Blanco y compañía.

En su libro, relata cómo Bocardo, de último minuto, estando cenando en Puerto Madero, en Buenos Aires, Argentina, para cerrar el contrato con Alberto Gómez, representante en ese tiempo del Chaco, recibió una llamada de Justino Compeán para avisarle de último minuto que lo firmara, pero NO para Necaxa, sino que lo hiciera para el América.

No le gustó a Bocardo, porque él trabajaba para Necaxa, pero se disciplinó. Así se hizo de última hora, y el volante ni siquiera aterrizó en México cuando ya habían negociado el préstamo clandestino con Rafael Herreras para que, del América, se fuera prestado al Veracruz, del que regresó al año siguiente. ¿Qué negocio oculto hubo en ese préstamo clandestino?

DESPRECIARON A NÉSTOR LORENZO

Y ya ni qué decir de lo que sucedió cuando Bocardo se reunió con Alejandro Irarragorri, Pepe Riestra y compañía del Grupo Orlegi para presentarles el proyecto de Néstor Gabriel Lorenzo, un gran amigo suyo desde los tiempos de Coppola. Sí, estamos hablando del que fue el eterno asistente de confianza de José Pekerman en la selección argentina, tanto la olímpica como la mayor. También fue su auxiliar en Toluca, en Tigres y en la selección colombiana. “Es un desconocido”, le dijeron en Orlegi, y lo desecharon.

Tocó la puerta de Gallos Blancos de Querétaro, y pasó lo mismo. De última hora, Manuel Velarde bateó el mismo proyecto. ¿Dónde terminó Néstor Gabriel Lorenzo, su plan y proyecto? Se fue a Perú para hacer campeón al Melgar y posteriormente firmar como técnico de la selección de Colombia en el 2022, con la que perdió la final de la pasada Copa América ante la Argentina de Messi.

El técnico al que rechazaron dos equipos mexicanos hoy ocupa las últimas posiciones de la tabla y del porcentaje del fútbol mexicano. Mientras tanto, Néstor Lorenzo, con Colombia, presume una efectividad del 72%, producto de solo cuatro derrotas en treinta y dos partidos dirigidos.

Este libro tiene todavía mil historias para platicar en este, nuestro fútbol mexicano, tan lleno de especialistas de nada, pero amigos y compadres de todos. Por hoy, se nos acabó el espacio. Les debo más secretos para próximas entregas.

“Hay cosas que no se cuentan y mueren en el corazón.” —Alejandro Sanz.

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