Durante el primer semestre de 2025, Metepec pasó de registrar cero a ocho homicidios dolosos, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). El dato marca un cambio drástico en la tendencia histórica del municipio, que hasta ahora figuraba como uno de los más estables del Valle de Toluca en materia de violencia letal.
Este incremento contrasta con la disminución general de la incidencia delictiva: entre enero y junio se reportaron 3,454 delitos en Metepec, frente a los 3,769 del mismo periodo en 2024. Es decir, una baja del 8.3%. Sin embargo, el repunte en el indicador más extremo —el homicidio— evidencia que la seguridad no puede medirse solo en términos cuantitativos.
La aparición de los asesinatos en las estadísticas locales marca un punto de inflexión. Considerado hasta hace poco un municipio próspero y con bajos niveles de criminalidad, Metepec comienza a reflejar síntomas de una transformación más profunda: el posible avance de dinámicas delictivas ligadas al crimen organizado y al despojo de propiedades.

Uno de los episodios que puso en evidencia esa transformación ocurrió el 1 de mayo. A plena luz del día, un grupo armado irrumpió en la joyería Bizarro, ubicada en Town Square, uno de los centros comerciales más concurridos y con mayor presencia de seguridad privada en el municipio. Aunque los presuntos responsables fueron detenidos, el hecho envió un mensaje claro: ni siquiera los espacios más vigilados están exentos.
La seguridad pública en el municipio está a cargo de Jesús Alberto Ramírez Manzur, ratificado como director general para el periodo 2025–2027 por el alcalde Fernando Flores Fernández. Ramírez Manzur ocupa el cargo desde el inicio de la administración.

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Detrás de los delitos en Metepec
El deterioro de la seguridad no solo se refleja en el aumento de homicidios. La violencia también ha mutado en su forma y sus víctimas. Mientras que delitos como el robo a casa habitación disminuyeron un 41% (de 82 a 48 casos), y la extorsión bajó un 25% (de 32 a 24), los asesinatos y los robos con violencia a transeúntes marcaron un viraje preocupante.
El narcomenudeo también cayó más de la mitad (de 19 a 8 casos), pero el robo a transeúnte en vía pública se mantuvo elevado: 146 casos en el primer semestre de 2025 frente a 141 en 2024. La diferencia más significativa es que una mayor proporción de estos robos fueron cometidos con violencia, lo que altera directamente la percepción ciudadana.
En términos absolutos, los homicidios representan una proporción baja respecto al total de delitos, pero en términos sociales y simbólicos, su presencia rompe con años de relativa calma y plantea nuevos desafíos institucionales.



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