Frente al Hospital del Niño en Toluca, familias se ven obligadas a transformar el frío pavimento en su improvisado refugio. Cartones, cobijas y chamarras se convierten en sus escasos aliados para resistir temperaturas que, durante esta temporada invernal, han llegado a los -2 grados Celsius. En un claro abandono por parte de las autoridades, los pacientes y sus familiares enfrentan un panorama de desprotección e indiferencia institucional.

Columba González, originaria de Atlacomulco, es una de las muchas personas que, junto con su hijo y su nuera, decidió acampar frente al hospital. La razón: su nieto, quien se recupera de una intervención quirúrgica desde hace una semana.
«Es muy caro ir y venir todos los días, por eso preferimos quedarnos aquí, aunque sí hace mucho frío en las noches», comenta.
El Hospital del Niño, administrado por el sistema de salud estatal, cuenta con un albergue con una capacidad muy limitada: solo permite que una persona por paciente pueda alojarse. A pesar de ser un hospital estatal, las autoridades no muestran interés en mejorar las condiciones de quienes se ven obligados a acampar fuera, dejando a los pacientes y sus familias expuestos a situaciones de riesgo.


«Nos dicen que no hay espacio y no hay apoyo. Las autoridades no salen a ver qué pasa con nosotros», lamenta Columba, quien denuncia la total falta de respuesta ante las necesidades de los familiares.
A la dureza del clima se suma otro problema: la inseguridad. Los robos son una constante para quienes esperan en la vía pública. Columba y su familia ya han sido víctimas de robo, perdiendo ropa y una cobija en la que se arropaban durante la noche.
«Es peligroso dejar nuestras cosas. Ya nos robaron algo. Rara vez pasa la patrulla».
Este tipo de situaciones no son exclusivas del Hospital del Niño. En otros hospitales públicos de Toluca, los familiares de los pacientes se enfrentan a las mismas condiciones de abandono, sin que se tomen medidas para resolver una problemática histórica que sigue sin solución.

A pesar de la falta de apoyo oficial, la solidaridad ciudadana se convierte en un pequeño alivio. Durante festividades como la Navidad, algunas personas se organizan para entregar alimentos a quienes permanecen a las afueras del hospital esperando, con la esperanza de que sus seres queridos se recuperen. Sin embargo, este tipo de apoyo es solo temporal y no resuelve el problema estructural de los hospitales públicos en la capital mexiquense.



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