Toluca México; 5 de abril de 2018. Quienes llegan a Lerma por la entrada poniente del municipio no sólo son recibidos por el pestilente olor del río: un interminable camino plagado de basura da la bienvenida. El enorme puente de piedra, construido en el s. XVII por la orden de los Carmelitas y que fue paso obligado de quien viajó de Toluca a la Ciudad de México, es uno de los monumentos más emblemáticos de la localidad, pero hoy también uno de los más deprimentes.
La acera, de más de 500 metros, que conecta al Parque Industrial con la cabecera municipal luce plagada de basura. Envolturas de Sabritas, Gansitos, galletas, llantas, cascajo, piñas, bolsas, botellas de cerveza, agua, leche, café y hasta vestiduras de auto se encuentran regadas.
Esta basura llega muchas veces al afluente del río Lerma y es uno de los costos de la industrialización del municipio. A decir de Manuel Álvarez, vecino de la zona, las autoridades del municipio de vez en cuando llegan a realizar labores de limpieza, "pero de nada sirven, hoy limpian y a la semana está igual".
Pero, más allá de una campaña de limpieza y hasta de concientización — sostiene —, es más urgente instalar contendedores de basura en la zona, pues quienes caminan por ahí no tienen dónde depositarla ni mucho menos cultura de limpieza. El puente luce abandonado, la pintura de grafiti adorna sus fachadas.


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