Infoentretenimiento y las elecciones

Entre los especialistas en el estudio de los fenómenos de la comunicación masiva se acuñó hacia finales del siglo pasado un concepto que sirve para referirse a las tendencias crecientes en la televisión, la radio, las redes sociales y la propia prensa escrita para el manejo de la información; tal concepto es el de “infoentretenimiento”. Desde luego que la palabrita encierra una paradoja y a veces resulta ambigua, pero vale la pena conocerla, pues es innegable que el fenómeno que busca nombrar sí existe y lo estamos viendo ahora en temporada de elecciones. Puede decirse que la paradoja del término
mayo 18, 2017

Entre los especialistas en el estudio de los fenómenos de la comunicación masiva se acuñó hacia finales del siglo pasado un concepto que sirve para referirse a las tendencias crecientes en la televisión, la radio, las redes sociales y la propia prensa escrita para el manejo de la información; tal concepto es el de “infoentretenimiento”. Desde luego que la palabrita encierra una paradoja y a veces resulta ambigua, pero vale la pena conocerla, pues es innegable que el fenómeno que busca nombrar sí existe y lo estamos viendo ahora en temporada de elecciones.

Puede decirse que la paradoja del término reside en que articula dos cosas que aparentemente se contraponen entre sí: por un lado la información (a la que se piensa como destinada a la ciudadanía activa y cuyas características son el dato duro, el conocimiento cierto y la objetividad) y, por el otro, el entretenimiento (que supone diversión, banalidad y está dirigida a públicos que buscan distracción).

Igualmente puede sugerirse que la ambigüedad del concepto reside en que para algunos se convierte en un obstáculo para el crecimiento democrático, pues impiden a la gente informarse de manera veraz y tomar las mejores decisiones a partir de ello; pero para otros esa clase de formatos permiten generar más comunicación interpersonal sobre temas políticos y, de esta manera, contribuyen a que la gente se involucre en este tipo de ámbitos.

Hay estudios hechos en diferentes partes del mundo que nos muestran cómo cada vez en mayor medida la política se nos presenta en los medios con un encuadre de infoentretenimiento, enfatizando los roces, el conflicto, las acusaciones, el maniqueísmo y empleando metáforas como las de una carrera de caballos en la que se gana “por una nariz”. Igualmente este tipo de encuadre permite las parodias, los chistes, la caricaturización y por ello es que son tan socorridos en las redes sociales los memes o los videos satíricos en donde se mezclan de una manera muy sui géneris la información, la opinión, la descalificación, la burla, etc.

Hoy, cuando estamos en medio de campañas electorales en el Estado de México, es posible ver con mucho mayor frecuencia piezas de este tipo. Y, como resultado de que los espacios sean ocupados por el infoentretenimiento, queda pocos lugares en los que podamos ver contenidos relacionados con plataformas políticas, idearios, principios o estructuración de la actividad política. ¿Esto es bueno o malo? Como todas las cosas en este mundo, no puede tener una sola cara. Por un lado se trata de un fenómeno en el que claramente vemos audiencias creativas, sobre todo en las redes sociales, las cuales se convierten en fuente principal a partir de las cuales algunos forman su opinión y toman decisiones políticas como la emisión de un sufragio.

En las redes sociales los usuarios de Youtube, por ejemplo, eligen “a la carta” lo que desean ver; y en otras redes incluso se autoinforman, porque es posible que ellos suban contenidos, comenten, compartan, etc. Se puede decir que ahí un internauta puede encontrar información política autoelaborada y la misma estaría hecha de subjetividades, prejuicios, emociones, burlas, etc.

Estamos, pues, en un tiempo en el que los medios de comunicación convencionales, como la televisión o la prensa escrita, han tenido que adecuar sus formatos para dar cabida al infoentretenimiento; y lo han tenido que hacer porque compiten con una plataforma omniabarcadora, como lo es Internet, en donde los usuarios adquieren información todo el tiempo, pero en donde no existe una frontera clara entre el informarse y el entretenerse. De hecho se suelen hacer ambas cosas simultáneamente.

¿Esto tendrá un impacto en las elecciones? Yo pienso que sí, por dos razones; la primera es que en el infoentretenimiento se tiene como característica principal la personalización de la política: no se trata tanto de programas y plataformas de acción sino de personas, incluso de personajes (el bueno, la mala, la sufrida, el arribista, etc.) y en los contenidos de infoentretenimiento (desde un meme hasta un video en Youtube) suele haber una connotación negativa en la mayoría de los casos. Así que ahí el que tenga más cola que le pisen será el que se “sufrirá” más. Y la segunda razón es porque en esos contenidos lo que menos se aborda son los temas trascendentales para la vida pública del estado y del país, lo cual hace que la atención se centre en la apariencia física de un candidato o la forma de hablar de otro, dejando de lado los modelos de gobierno que uno y otro representa.

En suma, quien gane la elección el próximo 4 de junio será un asunto que tenga que ver más con los personajes que nos están mostrando en una especie de representación teatralizada de contienda, y menos con el tipo de gobierno que nos espera para los siguientes años. Es algo “ilógico” pero no tanto, porque es el resultado de nuestra forma actual de producir y consumir información.

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