El día de ayer 3 de noviembre falleció el Ing. José Yurrieta Valdés a causa de una larga enfermedad a la que venció en varias ocasiones cuando después de alguna crisis se recuperaba y salía nuevamente a dar sus clases a escribir y a ilustrar con su charla a sus oyentes.
De la actividad y logros del Ingeniero José Yurrieta pueden escribirse muchos renglones.
Uno de ellos, de gran significado para los ingenieros del Estado de México, fue el haber sido el promotor y concertador principal de la creación de la Facultad de Ingeniería de la universidad autónoma dl Estado de México cuando esta nació, de la transformación del Instituto, en el año de 1956.
Esa tarea de fundar la Facultad de Ingeniería le fue encomendada al Ing. José Yurrieta en noviembre de 1955 por el entonces presidente de México y ex director del ICLA, el Lic. López Mateos.
Pero quizá lo más destacado del Ing. Yurrieta Valdés es esa imagen de sabio renacentista, que sabía mucho de muchas cosas y que se apreciaba en sus actividades y en sus palabras.
Era sorprendente como, en sus clases de Topografía o Cosmografía o Física, podía dibujar en el pizarrón, con extraordinaria precisión aparatos o constelaciones o instrumentos de laboratorio.
También era capaz de desarrollar a base de ecuaciones teoremas y leyes el comportamiento dinámico de una partícula, sobre lo cual escribió un libro.
Su lado humanístico era también sobresaliente ya que fue fundador de varias revistas de historia y escribió varios libros sobre temas diversos del estado de México.
Una característica particularmente notable del Ing. Yurrieta era su vasta cultura que evidenciaba con gran sencillez y para beneficio de quien tenía la suerte de escucharlo y que se constataba permanente en una gran diversidad de temas.
Sus conferencias, en forma de charlas de café, eran verdaderas fuentes de conocimiento ilustrado acompañadas de su proverbial bonhomía y educado sentido del humor.
Quienes teníamos el privilegio de disfrutar sus conocimientos y su amistad vamos a extrañar su presencia irremplazable y a la sociedad del Estado de México y del País le hará falta ese tipo de personas que, como el Ing. Yurrieta, dignificaban el ser humano.


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