Inseguridad sin tregua en Zinancantepec

La dinámica cotidiana del municipio de Zinacantepec, anuncia ser diferente en cada barrio. Lo denotan las construcciones de tabique y las calles de pavimento, el palacio de gobierno municipal y por qué no hasta el modesto y amplio rancho, propiedad de un ex-alcalde, los vecinos dicen que alberga un espectáculo ecuestre. Porque contrario a las calles pavimentadas están los largos caminos de terracería, la ausencia de luminarias por la noche, y el poco tránsito peatonal y vehicular por estas zonas. El barrio de San Lorenzo en la comunidad de Acahualco, por ejemplo, donde la actividad de algunos habitantes continúa siendo
abril 14, 2015

La dinámica cotidiana del municipio de Zinacantepec, anuncia ser diferente en cada barrio. Lo denotan las construcciones de tabique y las calles de pavimento, el palacio de gobierno municipal y por qué no hasta el modesto y amplio rancho, propiedad de un ex-alcalde, los vecinos dicen que alberga un espectáculo ecuestre.

Porque contrario a las calles pavimentadas están los largos caminos de terracería, la ausencia de luminarias por la noche, y el poco tránsito peatonal y vehicular por estas zonas.

El barrio de San Lorenzo en la comunidad de Acahualco, por ejemplo, donde la actividad de algunos habitantes continúa siendo la ganadería; aquí las casas son modestas y humildes, algunas aún de adobe.

Son cerca de las 12 y la gente no sale de sus hogares, no hay comercios cerca. Las personas mayores dicen que no es bueno andar solo por ahí, y recomiendan: andar siempre con compañía «y más si eres mujer».

Comentan que la inseguridad va en aumento y que los terrenos baldíos y solitarios, son escenarios idóneos para los crímenes. Doña Beatriz tiene miedo, es propietaria de una pequeña tienda y casi siempre está sola, ella recuerda que hace aproximadamente tres o cuatro meses, familiares  lejanos sufrieron la pérdida de una hija.

«Ella trabajaba en la Nestlé, era joven. Tenía 26 años. La secuestraron» Se inquieta al decirlo, pero continúa » La buscaron por todas partes, había papeles pegados con su nombre y una foto. Ocho días después de que la secuestraron, les hablaron a sus papás, los mismos que se la llevaron les dijeron que estaba en Toluca, la encontraron por allá en la Maquinita. La violaron, la golpearon, hicieron con ella lo que quisieron y después la mataron” .

«A mi hijo hace tiempo también se lo llevaron, tomó un taxi en Toluca, iba una chica. Les quitaron todo y los botaron hasta allá, en un lugar como este. Mi hijo dice que si él no se hubiera subido a ella la violan».

De acuerdo con cifras del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, A.C., durante el año 2013 en México se registraron 74 casos cada 24 horas; para el 2014, esta cifra se incrementó a 88 secuestros por día. Y el Estado de México es la segunda entidad más afectada, sólo por debajo del Distrito Federal.

En un reporte, realizado por la misma asociación, se menciona que conforme se incrementó la actividad del secuestrador, también la violencia contra sus víctimas. Y detalla que mientras en 2008 se ejecutaban a 3 de cada 10 víctimas, actualmente se ejecutan 6 de cada 10, agrega además la participación directa de policías federales en algunos casos.

En este sentido, no sólo se demuestra que la calidad de vida de aquellos que habitan en la cabecera municipal, dista de los barrios más alejados, y más aún, de aquellos que detentan el poder, o bien lo hicieron un algún periodo atrás. Tampoco son destino de quienes ahora buscan el voto.

La inseguridad es una situación cotidiana en estos lugares.

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