Isidro Fabela, uno de los municipios menos poblados del Estado de México, enfrenta rezago social en sus 19 comunidades rurales, principalmente en acceso a salud, seguridad social, alimentación y servicios básicos, pese a su alta relevancia ambiental y su función en la captación de agua y regulación climática para el Valle de México.
Con una población de 11 mil 929 habitantes, la demarcación mantiene condiciones de desigualdad que contrastan con el valor ecológico de su territorio. De acuerdo con el Censo 2020 del INEGI y el Plan de Desarrollo Municipal, el ingreso per cápita anual es de 15 mil 55 pesos, muy por debajo del promedio estatal, superior a los 91 mil pesos.
El 35 por ciento de la población vive en situación de pobreza multidimensional, mientras que el 31.3 por ciento enfrenta carencias en acceso a la alimentación. Además, el 69.2 por ciento de los habitantes carece de seguridad social, reflejo de una alta dependencia de servicios públicos limitados.

En materia de salud, el municipio cuenta únicamente con tres unidades médicas y una cobertura de apenas 0.75 médicos por cada mil habitantes, situación que obliga a muchos pobladores a trasladarse a otros municipios para recibir atención especializada.
La economía local depende principalmente del sector terciario, que concentra el 54 por ciento de la actividad económica, y del sector primario, con 33.9 por ciento, donde predominan actividades agrícolas como la producción de avena forrajera, maíz grano y pequeñas granjas de trucha arcoíris. Sin embargo, estas actividades no han sido suficientes para revertir las condiciones de rezago social.
El municipio también registra baja migración. El 90.3 por ciento de sus habitantes nació en la localidad, condición que fortalece el arraigo comunitario, aunque también limita dinámicas de movilidad económica y laboral.

Aunque Isidro Fabela es reconocido por su valor ambiental, con más del 60 por ciento de su territorio cubierto por bosques de oyamel, pino y encino, especialistas y diagnósticos locales advierten que el principal desafío sigue siendo traducir esa riqueza natural en mejores condiciones de vida para sus habitantes.
Ubicado en una zona estratégica para la captación de agua y regulación climática del Valle de México, el municipio mantiene un papel ambiental clave frente a la expansión urbana regional. Sin embargo, dentro de sus comunidades rurales persisten carencias estructurales que lo mantienen rezagado frente al desarrollo regional.
El pasado 19 de mayo, Isidro Fabela conmemoró 164 años de su erección oficial.


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